Opinión

Brasil: Polarizado y dividido.

María Sol Camacho B./ Guayaquil

solcamacho@uees.edu.ec

La República Federativa de Brasil se encuentra dividida entre el izquierdista Lula da Silva con 48.8% de los votos y por otra parte, el ultraderechista y no menos polémico Jahir Bolsonaro con 43.2%.

Ciertamente, el próximo 30 de octubre del presente año, los brasileños escogerán su destino en las urnas. Cabe recalcar que el candidato Lula da Silva, ha regresado con fuerza a la contienda electoral, buscando su tercer mandato incluso cuando estuvo 580 días en prisión, ya que fue declarado culpable por corrupción y lavado de dinero, derivado de sobornos que recibió de la petrolera estatal Petrobras.

Entre sus principales propuestas de campaña, promete lanzar una renovada y ampliada “Bolsa Familiar”, mejora del salario mínimo, nueva legislación laboral, y por supuesto lo que nunca falta en el credo de los socialistas: reforma tributaria “para que los ricos paguen más”

Bolsonaro, defiende la privatización de las empresas estatales, si acaso la economía se lo permite pretende ampliar la exenciones de impuestos, en su discurso enfatiza la protección de la familia, donde no menciona a la comunidad LGBT, tampoco a los afrobrasileños (todo lo contrario, los repudia); apuesta por el desarrollo de energía limpia (pese al aumento de deforestación de su mandato)

También ha generado mucha controversias con frases como “no emplearía (hombres y mujeres) con el mismo salario. Pero hay muchas mujeres competentes”, “sería incapaz de amar a un hijo homosexual”, “yo no soy violador, pero si lo fuera, no la iba a violar porque no la merece” además de una pésima gestión en el manejo de la pandemia cobrando más de 600.000 vidas, por lo cual se encuentra acusado con nueve cargos por crímenes de lesa humanidad.

Aunque la economía ha dado señales positivas como el crecimiento económico, el PIB refleja un incremento y la inflación se ha reducido paulatinamente; no ha sido suficiente; Brasil se debate entre dos destinos antagónicos.

Por una parte un socialista que goza de un discurso más empático y simpático, pero viene de la misma escuela que ha destruido nuestra región; por otra, alguien que posee la misma verborragia que Trump, al momento de sostener un micrófono y tiene un conservadurismo tan radical que roza en lo absurdo.

Solo espero que el mandatario electo, sepa manejar las riendas como país y logre reducir el antagonismo social; Latinoamérica no resistiría otro éxodo de emigrantes buscando un mejor porvenir.