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Brasil entró en la era del post bolsonarismo: sin una tercera vía, el país continúa en la polarización política

La manifestación del pasado domingo en San Pablo que vio el regreso, por primera vez desde la campaña electoral de 2022, del ex presidente Jair Bolsonaro no sólo catalizó a miles de personas sino que, políticamente hablando, reveló dos aspectos clave del futuro de la política brasileña.

 

El primero es que el bolsonarismo sigue muy vivo, a pesar de las vicisitudes judiciales del ex presidente y sus seguidores que acabaron en la cárcel por la invasión de los palacios del poder en Brasilia, el 8 de enero de 2023.

La segunda es que, al menos de momento, Brasil sigue siendo incapaz de expresar una tercera vía, permaneciendo sumido en un dualismo que corre el riesgo de polarizarse aún más en los próximos meses y años. El impacto de la manifestación no terminó con ella, sino que obligó al gobierno a reflexionar sobre cuál será el escenario de las elecciones municipales de octubre próximo y de las presidenciales de 2026.

Lula tardó unos días en pronunciarse. El lunes incluso evitó la pregunta de un periodista sobre el tema. Sólo al día siguiente dijo que “no es posible negar un hecho” y que “hicieron una gran manifestación en San Pablo.

Aunque uno no quiera creerlo, basta con ver las fotos”. Rui Costa, ministro de la Casa Civil, declaró “que la movilización no estuvo a la altura de las expectativas de los organizadores” y que “la mayoría de los presentes siguieron la llamada de los pastores neopentecostales”.

Sin embargo, lo que provocó el rechazo del gobierno a la manifestación fue la presencia de sus aliados, como el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (Unión Brasil), que en los últimos meses había mantenido un diálogo con el gobierno federal para sacar adelante proyectos de interés para su estado.

Bolsonaro, en su discurso del domingo, se defendió de las acusaciones de golpismo y pidió una amnistía para los condenados por los sucesos del 8 de enero. “Un golpe es un tanque en la calle, una pistola, una conspiración”, dijo a la multitud presente, “nada de eso se ha hecho en Brasil”.

El ex presidente también restó importancia al descubrimiento de un proyecto de decreto golpista hallado en el domicilio de su ex ministro de Justicia Anderson Torres. “El estado de sitio comienza con la convocatoria, por parte del Presidente, de un Consejo de la República y de Defensa. ¿Se ha hecho? No”, dijo Bolsonaro.

Sus palabras, sin embargo, fueron percibidas como un boomerang. El juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Gilmar Mendes, dijo en una entrevista que esto “parece haber sido una confesión y parece que todo el mundo sabía” refiriéndose al borrador del golpe que Bolsonaro mencionó por primera vez en su discurso durante el evento.

Según Mendes, el ex presidente pasó de ser el “posible autor intelectual al presunto autor material” de la intentona golpista. Sin embargo, la Policía Federal acabó descartando la posibilidad de volver a interrogar a Bolsonaro sobre sus declaraciones mas cuatro días después de la manifestación, desató la fase 25 de la operación “Lesa Patria” con un centenar de órdenes de detención contra personas sospechosas de estar implicadas en la supuesta intentona golpista.

Fuente: Infobae