Internacional

Brasil declara al líder izquierdista Leonel Brizola “héroe nacional”

Fue sepultado en el mismo cementerio en que están los restos de los mayores caudillos del laborismo brasileño, los ex presidentes Getulio Vargas y Goulart, sus mentores políticos.

RÍO DE JANEIRO. El líder izquierdista brasileño Leonel Brizola, que llegó a atrincherarse con armas para intentar resistir al golpe militar de 1964 y fue uno de los más combativos opositores de la última dictadura brasileña (1964-1985), fue declarado oficialmente “héroe” de Brasil.

La ley que inscribe el nombre de Leonel de Moura Brizola en el restringido “Libro de los Héroes de la Patria”, una publicación de páginas de acero que es guardada en el Panteón de la Patria en Brasilia, fue publicada hoy en el Diario Oficial de la Unión.

La ley, aprobada este año por el Congreso, fue sancionada por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que inició su carrera política en el Partido Democrático Laborista (PDT), fundado por el líder socialista.

Para homenajear a Brizola, que murió en junio de 2004, la jefa de Estado tuvo que alterar la ley que tan sólo permitía inscribir como héroes nacionales a personalidades muertas hace más de 50 años, y redujo ese plazo a 10 años.

Brizola, quien mantuvo las banderas socialistas hasta su muerte, fue durante años uno de los vicepresidentes de la Internacional Socialista (IS) y tenía vínculos con varios grupos de izquierda en los países latinoamericanos, especialmente en Argentina y Uruguay, país este último en el que pasó 15 años exiliado.

El ingeniero, que murió a los 82 años en Río de Janeiro, defendió el uso de las armas para resistir al golpe de 1964 y llegó a atrincherarse en la sede del gobierno del sureño estado de Río Grande do Sul en un intento de impedir que los militares derrocaran al entonces presidente, Joao Goulart, su cuñado.

En las dos ocasiones en que disputó en vano la presidencia (1989 y 1994), así como cuando fue elegido gobernador de los estados de Río de Janeiro (1982 y 1990) y de Río Grande do Sul (1958), Brizola se presentó como el heredero del laborismo brasileño.

Fue sepultado en el mismo cementerio en que están los restos de los mayores caudillos del laborismo brasileño, los ex presidentes Getulio Vargas y Goulart, sus mentores políticos.

Brizola fue el líder de un movimiento civil que garantizó que, tras la renuncia de Janio Quadros, Goulart asumiese la presidencia, a lo que se oponían los militares que identificaban al vicepresidente con la revolución cubana.

Entonces gobernador de Río Grande del Sur, el líder izquierdista comandó el llamado “Movimiento de la Legalidad”, que alcanzó dimensión nacional, pero cuya causa, caracterizada por reformas sociales, económicas y políticas de izquierda, chocó finalmente con los tanques en 1964.

El dirigente tuvo que huir a Uruguay, donde se exilió durante 15 años, y su regreso a Brasil, amparado por la amnistía de 1979, se convirtió en un acontecimiento de masas.

Único político brasileño que ha gobernado dos estados diferentes, Brizola se destacó por su proyecto educativo, que resultó en la construcción de cerca de 6.000 escuelas en Río Grande do Sul y de 600 centros integrados de educación en Río de Janeiro.

Como nuevo “héroe nacional”, Brizola se suma a 41 nombres ya inscritos en el libro en el que figuran, entre otros, el emperador Pedro I, que declaró la Independencia de Brasil, y los mariscales Deodoro de Fonseca, que proclamó la República y fue el primer presidente del país, y Luis Alves de Lima e Silva, duque de Caxias, que lideró las fuerzas brasileñas en la Guerra del Paraguay.

También figuran en el libro Joaquim José da Silva Xavier “Tiradentes”, líder de una fallida revuelta contra los colonizadores portugueses, Zumbi dos Palmares, que encabezó una rebelión de esclavos, Sepé Tiaraju, un guaraní que combatió a los ejércitos de España y Portugal, y Francisco “Chico” Mendes, líder “seringueiro” que murió por defender la Amazonía.

El Libro de los Héroes es la principal atracción en el tercer piso del Panteón Nacional, una edificación de arquitectura modernista con forma de paloma diseñada por Oscar Niemeyer. (Efe/ La Naciòn)