Opinión

BOSCAN: EL VALIENTE

Patricio Zuquilanda/ Quito
Exministro de Relaciones Exteriores

Tiene una espada con empuñadura de lengua; empuja haciendo mil chispas, siempre listo para la pelea. Parece centella por su talento, por un peso nos muestra la verdad y nos habla de democracia liberal, atormenta al vecindario y pone en su lugar a cualquiera: es un nuevo héroe que proscribe, juzga y sentencia y cuando termina, deja una sensación de que el “incorruptible” ha hablado.

De donde salió este vengador del pueblo; quien le permite gritar, agitar, calificar y descalificar a nuestra gente y sus instituciones: lanza en ristre golpea duro y vuelve a golpear porque trae la flor negra de la desunión y dispara dardos envenenados para acabar con el poco prestigio que los ecuatorianos nos empeñamos en conservar.

No es que todo está bien aquí: mucho nos falta, nada nos sobra; cada mes nada queda, hay desechos humanos que no están en la cárcel, no tenemos una Asamblea de sabios y aún persistimos en ser inocentones con quienes nos esquilman; sin embargo, el patriotismo nos da aún para preservar con capacidad, el valor de lo que hemos creado a lo largo de centenas de años: bien o mal, perfectas o todavía imperfectas, las instituciones nacionales nos llevan de la mano; quiero decir que, el pueblo prefiere morir fusilado con dignidad, antes que poner su amor y voluntad al servicio de un proyecto extranjero.

Hasta este punto Usted llegó y gozó de benevolencia de una sociedad elegante, paciente e inteligente; es tiempo de recordarle que Ecuador tiene las armas de los fenicios: el alfabeto; de los cartagineses el comercio; la cultura de Europa y de nuestros pueblos ancestrales. Contamos asimismo, con capacidad de defendernos porque organizamos hace decenios, unas Fuerzas Armadas que nos recuerdan Numancia por su sacrificio, su valor y la fe que han hecho historia. Por acaso no lo haya notado; ellos, cada uno de sus miembros, son base de esta tierra pródiga para cosechar el bien. Escuche estas palabras y sígalas honradamente.