Opinión

Bolsillos memoriosos enfrentan nuevos tarifazos

 

Opinión por Florencia Golender – Argentina.

En mayo, cuando la campaña por la Casa Rosada calentaba motores, algunos acuerdos entre el gobierno y las empresas de luz, gas, transporte y del comercio de combustibles fueron (al igual que en la previa de las legislativas de 2017) necesarios para dar sustancia al primer mensaje presidencial de alivio al bolsillo.

Con la elección definida y un cambio de gobierno en el horizonte, se abre el interrogante sobre qué ocurrirá con esos parches momentáneos ahora que, pasados seis meses, la pérdida de poder adquisitivo se profundizó. Antes de las primarias, los desembolsos del FMI daban tranquilidad al Banco Central para mantener estable el dólar y eso hacía más factible sostener las negociaciones con los gerentes de las empresas, congelar precios o aminorar subas.

No tan viable parecía, sin embargo, que los consumidores olvidaran fácilmente que en noviembre de 2017, consumada la elección parlamentaria que ganó Cambiemos, debieron enfrentar otra ronda de tarifazos que llevó, por ejemplo, el boleto mínimo de colectivo a $18 en el área metropolitana. Pero el fin electoral justificaba los medios y el anuncio de «no habrá más aumentos en 2019» se concretaba por televisión.

Ya para agosto, cuando se conocieron los resultados de las primarias y en Juntos por el Cambio descubrían que los bolsillos dañados (a la larga) tienen memoria, el dólar se disparó 38% en veinte días y complicó aún más el panorama que permitía contener la ansiedad de las compañías para cubrirse de futuros incrementos en la cadena de producción.

La pelea por la reelección le exigió a Mauricio Macri, en plena crisis económica, dar señales concretas de lejanía respecto de los tarifazos. Lo hizo pero, esta vez, no alcanzó. Ahora, en sus últimos 40 días de gobierno y de transición con el de Alberto Fernández, deberá decidir qué va a pasar con estos asuntos pendientes.