Tecnociencia

Blades canta y cuenta su historia

«Ya tengo más pasado que futuro y creo importante dejar en claro quién soy»» explicó el artista sobre el filme que se estrena hoy. Habló además de su paso por la política, la experiencia en Hollywood y la paternidad negada.

Seguramente la gente sepa mucho más de Rubén Blades de lo que cree. Puede que decir que es el autor de la canción «Pedro Navaja» no signifique mucho, pero al escuchar los dos primeros acordes es irremediable no intentar dar un paso de salsa mientras se la sigue cantando. Tampoco vale de mucho decir que filmó más de veinte películas en Hollywood, pero al decir los nombres («Protegiendo al enemigo», «Depredador 2», «Enemigo íntimo») uno entiende que este artista panameño lo acompañó a uno de forma silenciosa durante mucho tiempo.

Cantautor, músico de excelencia, actor, abogado, político y humanista, Rubén Blades Bellido de Luna se decidió a filmar y firmar su testamento en vida con un documental que se estrena hoy, «Yo no me llamo Rubén Blades».

En un mano a mano exclusivo con La Prensa explica los motivos: «Son aspectos míos que si no los digo yo y no los aclaro ahora, en vida, cuando ya no esté los van a interpretar otros y no va a ser lo mismo. Ya tengo más pasado que futuro y es importante dejar en claro quién soy, quién fui, qué errores quedaron marcados y cuáles pueden ser algunos aciertos. Pero no surgió de mí, el proyecto nació durante una reunión con mi amigo, director y coterráneo Abner Benaim, que me lo propuso con mucho entusiasmo y acepté, dejándolo todo a su criterio. Me entregué a su curiosidad y es tanta la confianza que le tengo que aún no lo vi. Lo veré cuando se estrene».

CON AMIGOS
«Yo no me llamo Rubén Blades» es un documental en primera persona, donde el protagonista, en un recorrido vertiginoso, cuenta los pilares de su vida. Comienza con su relato de una conversación que mantuvo con su abuela en la infancia y rápidamente comienza a transitar las calles que lo vieron crecer en su barrio natal de San Felipe, de la Ciudad de Panamá. Por esas calles va saludando gente en un apuro, uno supone, igual al de su vida particular. Y en ese revisionismo pone a contraluz sus recuerdos, sus afectos y secretos. Intercalados con su persona surgen testimonios de importantes músicos como Sting, quien lo cataloga de «salsero inteligente», y Residente (ex René de Calle 13), quien elogia su llegada a todas las clases sociales, incluso siendo un cantante de salsa. Paul Simon y Gilberto Santa Rosa también suscriben lo que significa Blades para la música latinoamericana.

-¿Qué representó para usted esa charla con su abuela sobre la muerte, que da inicio al documental?
-Mi abuela Emma, con quien viví algunos años cuando era niño, consideró prudente mantenerme informado acerca de la realidad como parte de mi formación. Ella pensaba que al comprender los hechos tal como son podemos aspirar a una posibilidad de éxito a la hora de tomar decisiones o de planear nuestro futuro. El entender claramente que había un período específico de tiempo de existencia es algo que seguramente influyó en mí para que tratase de hacer lo más que pudiese. Como era de enfermarme mucho siendo niño, creí que iba a morir joven y eso tal vez me motivó hacer muchas cosas a la vez.

ES REPUGNANTE
En uno de los pasajes de la cinta, el cantautor se diferencia de sus colegas salseros con su contundente y explicativa frase «escribo cuando algo me molesta», y tal vez allí resida la clave de su éxito y de que muchos colegas sientan una profunda admiración por su arte.
Sobre ese paradigma reflexiona: «Digo eso como una forma de discriminar los temas que me interesan o me atraen. Por ejemplo, no me atrae escribir sobre el amor en sus distintas fases, como cuando empieza o cuando termina. Y sí me atrae mucho más un tema como «Tiburón», dedicado a todos los dictadores que tanto mal le hicieron al pueblo latinoamericano. Hoy ese tiburón es sin duda Donald Trump, un ser repugnante como jamás vi en la política internacional: ególatra, mentiroso e ignorante. Una de las peores combinaciones. Y como la vida a veces puede ser muy absurda, está la posibilidad de que sea candidato al Nobel de la Paz por su acuerdo con Corea del Norte. De esto sí me interesaría hacer otra canción».

-Es abogado, ejerció la función pública como ministro de Turismo de Panamá y filmó en Hollywood. Un combo que no le hizo perder credibilidad ni admiración.
-Porque visto desde hoy parece que fue todo a la vez, pero pocas veces se tocó una realidad con la otra. Primero me titulé como abogado, pero luego tuve la oportunidad con la música y me dediqué a ella a tiempo completo. En mis primeras experiencias en el cine me conectaba básicamente por mi admiración hacia los protagonistas con quienes podía trabajar, como Jack Nicholson, Robert Redford, Denzel Washington o Danny Glover. Después fui más selectivo a la hora de considerar los guiones y eso hizo que rechazara muchos roles. Hoy sé que debí aceptar algunos. Y después, entre 2004 y 2009, ejercí el cargo de ministro y mi dedicación fue total. Creo haber hecho todo con lo mejor de mí y por eso no sufrí el descreimiento popular ni de mis pares.

IMPERDONABLE
-En el documental hay un momento dedicado a su hijo, a quien reconoció hace poco tiempo. ¿Es un pedido de disculpas público?
-Creo que este testimonio me ha dado la oportunidad de reconocer mi error con respecto a acceder a una prueba de paternidad, porque tardé mucho tiempo en admitir que existía la posibilidad de que tuviera un hijo. Ese fue y sigue siendo un error imperdonable. Y no me podía permitir que ese reproche personal siga sólo dentro mío, quería exteriorizarlo.

-En su página web se pronunció contra «los ladrones» que asedian al gobierno en Panamá. ¿Continúan sus ganas de ser presidente? Recuerdo que en las elecciones de 1994 quedó tercero.
-Los problemas de las sociedades no tienen soluciones simples. Pero los ciudadanos que verdaderamente queremos a nuestra tierra estamos obligados a colaborar en las soluciones que van bien encaminadas, no importa cuál sea nuestra posición política. La institucionalización de la corrupción es responsabilidad de todos: es, sobre todo, culpa de los corruptos, pero es también de la ciudadanía que permite que todo esto ocurra. Yo siempre voy a estar a disposición de la política de mi país si es para terminar con la corrupción.

 Por: Mariano Casas Di Nardo/La Prensa Argentina.