Opinión

BENDICE A TU ENEMIGO

Por: Nelson Villacís/ Ibarra
nrvillacis@livr.com

Sea por costumbre, tradición u hábito que nos han dicho -Elige bien tus amigos-; pero el Zen nos advierte todo lo contrario, porque sentencia: *Elige bien a tus enemigos, porque amigable podrías ser con cualquiera*

El crecimiento de un ser depende de la calidad de enemigos que escoge en su camino, mas no de sus amigos; pues esto no es contradictorio sino una ecuación matemática, porque una persona siempre trata de ser mejor que su enemigo, de trascenderlo en todo campo de habilidad, campo u opción.

Si eliges un enemigo mediocre te harás mucho más mediocre que él; pero si eliges un enemigo de calidad, tu exigencia y calidad aumentarán.

Buda decía: “Bendice a tu enemigo porque él es quien te permite crecer”

Esto siempre ha funcionado así; por ejemplo, el enemigo de Thomas Alva Edisson fue Nicola Tesla (y los principios científicos de Tesla han superado con creces a Edisson) El enemigo de Einstein fue Neils Bohr y son los principios de Bohr y la mecánica cuántica los que rigen la ciencia moderna. Ante Bill Gates fue Steve Jobs quien salió a su encuentro, o Pulitzer quien siempre tuvo una franca rivalidad con William Randolph Hearst en el campo del periodismo durante el siglo 19.

Un “enemigo” se vuelve un referente sobre quien trabajar, superar: una motivación para tu crecimiento; de allí que se requiere de un enemigo adecuado más que de un amigo cómplice hasta de tus equivocaciones. A un enemigo no le tratarás de agradar, ni dar tus opiniones, filosofías, Ideología o religión; por el contrario, plantearás un camino distinto que sea más, loable, eficiente que el de tu contendor porque necesitas probarte a ti mismo a través de él.

Al menos, un enemigo respeta tu diferencia, puesto que entre amigos no hay mucho respeto que digamos sino fijaciones, expectativas y exigencias.

El Evangelio de Mateo (5, 38-48) y el de Lucas (6, 27-36) ponen esta enseñanza en labios de Jesús de Nazaret.

Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Pues si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? [a]”

Evangelio de Mateo 5, 43-47

Pero yo os digo a los que me escucháis: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. [b]”

Evangelio de Lucas 6, 27-28
Entonces con los únicos que debes ser selectivo es con tus enemigos, puesto que tú tratarás de ser mejor persona, mejor profesional o ser humano que quien aparenta ser tu contendor o rival. Crece y no te conformes con mediocres como tus enemigos y te pondrás a salvo de toda mediocridad.

Para ser luz necesitas de oscuridad; para ser dulce requieres de lo agrio; para estar vivo es inevitable que la muerte esté frente a ti.