Opinión

BASTA DE POLITIQUERÍA: MIREN A LA PERSONA, NO A LA LISTA

Ing. Agr. Mauro Erazo Vélez. Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano. Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador. Docente Universitario

La democracia ecuatoriana está cansada de maquillaje. Cada elección se repite el mismo libreto: cambian los colores, las siglas y las fotos, pero no los apellidos, ni las prácticas, ni los intereses. Por eso el texto que circula tiene razón en algo central: la ciudadanía debe abrir los ojos.
No basta con marcar una lista porque “es la del presidente” o “es la de la oposición”. Votar sin investigar es firmar un cheque en blanco. Y en un país donde el Estado sigue siendo el principal botín, firmar en blanco es invitar a que las viejas estructuras vuelvan a sentarse en la mesa.
El reciclaje como estrategia, es lo que se esta implementando. Lo más grave que se nota es el reciclaje y ya es descarado. Ver a personajes que ayer estuvieron enfrentados al Gobierno de Daniel Noboa aparecer hoy como sus candidatos en ADN no es un detalle menor. Es pragmatismo electoral puro. Los partidos, desesperados por territorio y por firmas, abren la puerta a operadores que ya saben cómo se gestiona un contrato, cómo se arma una base y cómo se negocia con la burocracia.
El problema no es que una persona cambie de opinión. El problema es cuando cambia de camiseta sin explicar por qué, sin rendir cuentas, y sin romper con las redes que antes defendía. Eso no es renovación. Es camuflaje.
El caso de Manabí que se menciona lo grafica: una figura vinculada a la línea de la RC5 como es Luisa González, aparece ahora bajo Pachakutik. ¿Coherencia política? Ninguna. ¿Cálculo electoral? Todo. Los partidos medianos y locales alquilan nombres conocidos para llegar al Concejo o a la Alcaldía, y los movimientos grandes aceptan el trueque para no perder presencia. Al final gana el operador, no el proyecto.
¿Para qué votamos por el cambio? Quienes apoyaron a Noboa lo hicieron con tres expectativas claras: seguridad, lucha contra la corrupción y romper el circuito de contratos y favores. Si esas mismas estructuras logran infiltrarse en ADN usando la excusa de “sumar”, entonces el mandato ciudadano se traiciona. No se combate a la mafia política metiéndola por la puerta de atrás.
Y aquí viene el punto clave: ningún partido tiene el monopolio de la gente buena. ADN no es sinónimo de honestidad automática. RC5 no es sinónimo de delincuencia automática. Pachakutik no es sinónimo de pureza automática. Las etiquetas mienten. Las personas hablan.
Lo que toca hacer ahora es investigar trayectoria: ¿Dónde estuvo hace 4 años? ¿Qué votó? ¿A quién benefició?. Revisar alianzas: ¿Quién financia su campaña? ¿Con qué grupos se sienta a negociar? Preguntar a quién representa: ¿Al barrio, a la empresa, al contrato público?
La política no puede seguir siendo el refugio de quien con dinero compra conciencias y con marketing borra su pasado.
Es tiempo de ciudadanos libres que incomoden. Si los partidos no filtran, que filtre la gente. Y si no hay candidato decente en tu lista, constrúyelo. Aunque no esté en partido de tu preferencia, aunque no tenga estructura.
Porque votar por un color sin mirar al rostro es exactamente lo que quieren quienes viven de la politiquería.