Ciencia

¡Baila, baila, baila!

Es una de las actividades más divertidas y gratificantes que se pueden realizar para ponerse en forma y trabajar el cuerpo.

ESPAÑA. No solo quema un montón de calorías, sino que, además fortalece la autoestima y mejora considerablemente el estado de ánimo.

Una de las causas más comunes del abandono del gimnasio es que nos aburrimos y acabamos dejándolo. ¿Qué podemos hacer para que esto no pase? Muy fácil: buscar una actividad física que nos guste y nos motive.

 Movernos al ritmo de la música es una actividad aeróbica muy completa, con grandes e inmediatos beneficios físicos. Los últimos estudios demuestran que favorece a personas de todas las edades, mejorando la salud cardiovascular.

Bailando se trabajan la mayoría de músculos del cuerpo, especialmente el tren inferior. Pero además, el baile aporta beneficios mentales y emocionales que ayudan a mantener la motivación y la disciplina, pues es una actividad social, divertida y creativa. Bailando se trabajan la mayoría de músculos del cuerpo, especialmente el tren inferior -piernas, glúteos y abdomen, y se aumenta la masa muscular.

 Tiene la ventaja de integrar todo el sistema muscular del cuerpo, ya que bailando se ejercitan una gran diversidad de músculos al mismo tiempo. Bailar ayuda a fortalecer los huesos y a mantener el buen estado y funcionamiento de las articulaciones, lo que a largo plazo previene la artritis y la osteoporosis.

 El baile, como ejercicio regular, ayuda a quemar más calorías que actividades como nadar o montar en bicicleta. Se estima que en media hora de baile se pueden quemar entre 200 y 400 calorías, lo que sería suficiente para perder peso gradualmente, si eso es lo que se pretende, y especialmente si se combina con una dieta equilibrada.

Pero además de todos estos beneficios físicos -y otros, como ayudar a mejorar la coordinación, aumentar la flexibilidad, tonificar los músculos, reafirmar los tejidos, fortalecer la espalda, moldear la figura, etc.- el baile nos aporta muchas ventajas a nivel psicológico  y emocional.

Reduce el estrés acumulado a lo largo del día, puesto que exige unos altos niveles de concentración para poder seguir los pasos o coreografías, aumentando la producción de endorfinas en el cuerpo, responsables de la sensación de bienestar.

 Además, es una actividad social que permite ‘compartir’ con otras personas, y estas interacciones sociales mejoran la calidad de vida. Reduce el estrés acumulado a lo largo del día, puesto que exige unos altos niveles de concentración.

Se ha comprobado que el baile ayuda a aliviar los síntomas de la depresión y fortalece la autoestima. En definitiva, mejora nuestro estado de ánimo. (Internet/La Nación)