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Autoridad electoral argentina augura recuento ágil tras balotaje del domingo

El objetivo, dijo, «ver la progresión» del mapa electoral por provincias hasta configurar un resultado que, unas cuatro horas después del cierre de colegios, «ya sea irreversible».

BUENOS AIRES. El director Nacional Electoral de Argentina, Alejandro Tullio, aspira a que la segunda vuelta presidencial del próximo domingo sea «más ágil» y permita conocer un resultado «irreversible» cuatro horas después de cerradas las mesas de votación.
En una entrevista con Efe, Tullio explicó que alrededor de hora y media después del cierre de los colegios electorales «quedará abierta de forma ininterrumpida» la difusión del escrutinio provisional a través de la página web creada para tal fin.

Tullio, en el centro de la polémica política por el escandaloso retraso en la difusión de los resultados electorales, cerca de seis horas, en la primera vuelta, el pasado 25 de octubre, aseguró que esta vez, el recuento de votos se actualizará «cada cinco minutos».

El objetivo, dijo, «ver la progresión» del mapa electoral por provincias hasta configurar un resultado que, unas cuatro horas después del cierre de colegios, «ya sea irreversible».

De este modo, «el mundo y el pueblo argentino tendrá acceso casi desde el inicio a lo que es el procedimiento de recuento».

El director Nacional Electoral destacó la complejidad logística del sufragio que afrontará Argentina el próximo domingo, y que como es habitual, otorgará al correo oficial la responsabilidad de acercar las urnas a las 95.000 mesas de votación distribuidas en 13.500 establecimientos electorales.

Además, 96.000 miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, sin contar las fuerzas policiales, están convocados a custodiar las votaciones a lo largo de los 3.500 kilómetros que separan el país de punta a punta.

Tullio alabó la «colaboración» e implicación de las dos fuerzas que concurren a esta histórica segunda vuelta y enfatizó que «no habrá ningún inconveniente» el 22 de noviembre en un país que «sabe cuidar sus conquistas» y cuya ciudadanía tiene claro, según el funcionario electoral, que «lo que se difunde no es ni más ni menos que el resultado de lo que el pueblo votó».

Detalló que, desde hace quince días, se reúne «al menos dos veces por semana» con responsables de Cambiemos y del Frente para la Victoria, lo que ha permitido cerrar acuerdos entre partes para agilizar y mejorar el proceso electoral.

Logros como la difusión del escrutinio desde las siete de la tarde o la suspensión de los anuncios electorales durante las pausas del debate presidencial del pasado domingo fueron fruto de este tipo de encuentros, matizó Tullio.

Para él, esta situación «sólo se puede dar extraordinariamente cuando hay dos competidores por una sola candidatura», como es el caso.

En alusión a la polémica surgida en la primera vuelta, por el retraso en la difusión de los datos, Tullio se justificó asegurando que fue «una cuestión de responsabilidad» de la entidad que representa.

«Lo único que hubiera causado inquietud era que hubiéramos difundido resultados más temprano con tendencia que no eran las que finalmente se dieron», explicó el funcionario, quien considera que su labor no es hacer «lo políticamente correcto, si no lo legalmente correcto».

«En Argentina estamos acostumbrados a votar mucho, de muchas cosas al mismo tiempo», manifestó Tullio, quien apuntó que la particularidad de este «balotaje» radica en que la mayoría de los 32 millones de convocados a las urnas elegirán, únicamente, al presidente del país entre los dos candidatos electos en primera vuelta: el conservador Mauricio Macri y el oficialista Daniel Scioli.

En lo que va de año, algunas provincias argentinas han concurrido ya a seis sufragios y, pese a ello, el responsable de la Dirección Nacional Electoral descartó que esto afecte, en absoluto, al nivel de participación ciudadana para «la elección más importante» de 2015.

«No hay verificación de que votar mucho canse, en nuestro país, votar mucho no cansa», concluyó. (Efe/ La Nación)