Opinión

Ausencias y presencias ominosas

Dr. Franklin Verduga Vélez/Guayaquil

 

Cuando el destituido presidente de Honduras Manuel Zelaya horas antes de que saliera en pijama a Costa Rica destituido, se reunió con sus partidarios más cercanos en el palacio presidencial. Observé en internet los acontecimientos y vi una imagen impactante. Era una sala llena de partidarios del presidente, pero ni una sola gorra militar o policial.

Recordé de inmediato una toma ominosa de la última conferencia de prensa que dio el presidente de Chile Salvador Allende el 10 de septiembre de 1.973, un día antes de su derrocamiento y muerte. Lo de Honduras fue una escena calcada de la chilena. Es que muchas veces en la vida una foto o imagen televisada valen más que mil palabras porque detrás de ellas siempre hay una historia.

En ambos casos era evidente que esos gobiernos habían perdido el respaldo de los institutos armados. Esta pequeña historia viene al caso con motivo de la conferencia de prensa de Luisa González la noche de las pasadas elecciones.

 Es la presidenta del Partido de Correa y ya ungida por este como futura candidata presidencial. He buscado incesantemente fuentes televisadas, fotos de los diarios, radiales y hasta personales y todos coinciden con mi apreciación que se las transmito y aceptaría gustoso y agradecido si me corrigen. Había escrito algo sobre el tema destacando el rostro cadavérico del expresidente Correa en pantalla gigante pero no comente sobre quienes acompañaron en la conferencia a la Sra. González.

Y pregunto, alguno de ustedes vio en la sala al alcalde de Quito, a la prefecta de Pichincha, al alcalde de Guayaquil que voló al exterior para no votar, a la prefecta del Guayas, al prefecto de Manabí, de Azuay, a los asambleístas de Correa más notorios como Pierina Correa, ¿las señoras Saltos, Cuesta, Aguirre, Fernando Cedeño o el asambleísta esmeraldeño de Guayas, Cuero?

No han sido siempre la primera fila en cuantos actos públicos hace la banda. La soledad de esa pobre señora es una expresión ominosa de sus conmilitones. Haciendo esfuerzos con una lupa distinguí a un parlamentario y es posible que hubiera otros ilustres anónimos que no identificó. ¿Y los concejales correistas por lo menos de Quito, qué?

Son ausencias vergonzosas comparables con el silencio ominoso del gobierno y sus voceros para defender y explicar durante la campaña las preguntas sobre la modalidad del trabajo por horas y el arbitraje internacional. Ambas son oportunistas y condenables.