Ciencia

Audio, ¿del mp3 al Hi-Res?

En medio de la polémica sobre si Soptify o Apple Music son capaces de ofrecer sonido de alta calidad, algunos aparatos que se creían en desuso reaparecen y las marcas le apuestan a lo que sería el reemplazo del mp3.

EEUU. Se están cumpliendo 20 años del estándar mp3, el sistema que permitió comprimir la música para poderla llevar a todos lados. Pero más allá de celebrarlo, los melómanos y las propias compañías que se valen de éste para reproducir música andan buscándole reemplazo, o al menos tratando de mejorar su imagen entre quienes extrañan algo que para casi una generación entera no tuvo ningún significado: la calidad del audio.

Taylor Swift tal vez es en este momento la principal representante de esa nueva generación que se ha revelado en contra de los grandes, al retirar su música de Spotify. Claro, porque no le pagan lo que ella reclama, pero también porque considera que la calidad de reproducción no es buena, a pesar de que el servicio se ha metido a experimentar con un formato de alta resolución.

Lo mismo sucedió recientemente con Price – con 59 años y que pertenece a la generación de los que escuchaban la música como se debe- quien lanzó un nuevo álbum, en streaming sí, pero a través de Tidal, la plataforma del rapero Jay Z que se la juega por la alta fidelidad del sonido.

¿Por qué el alboroto con la calidad? En términos sencillos, al mismo paso que a nadie le gusta ver una película borrosa, a muy pocos les agrada escuchar su música sin la fidelidad que produjo el músico en el estudio. Ahora, con el auge de la ultra definición en términos de video los enamorados de la música comenzaron a demandar una evolución en el estándar del audio.

El mp3 supuso portabilidad, pero sacrificó esas variaciones en las tonalidades que los músicos quisieran que sus fans disfrutaran. La creciente capacidad de los dispositivos, así como un mayor ancho de banda han permitido que la alta fidelidad vuelva a ser posible en los reproductores y en el streaming y que de los 320 kbps o inferior del mp3, se haya pasado a los 1400 kbps del Flac, el sistema que permite comprimir sin pérdida de calidad y sobre el que se soporta Hi-Res.

Neil Yong, el canadiense ícono del rock folk -y quien lanzó uno de los primeros sistemas para reproducción de sonido de alta calidad llamado Pono- no ha encontrado cómo explicarse que la música que se hace en un estudio durante meses se reproduzca en cualquier teléfono sin ninguna “consideración”.

Ante esta oleada, Sony, entre otras empresas, han estado trabajando en lograr que sus dispositivos reproduzcan esa fidelidad de los estudios de grabación y se ha lanzado a revivir un aparato que parecía ya condenado a morir como el Walkman.

Hi-res es el nombre del estándar que viene utilizando Sony hace un par de años y que ya incorporó a su más reciente lanzamiento móvil, pero que también está presente en el renovado Walkman el viejo reproductor de sonido que revolucionó el mundo de la música, primero reproduciendo casetes y luego CDs.

Por eso para Armando Mola, director de audio y video para América Latina no es un contrasentido lanzar un nuevo modelo de este reproductor en tiempos en lo que todo parece migrar hacia el teléfono móvil.

“El mp3 tiene su ventaja, pero la gente que quiera escuchar música de alta calidad tendrá que dejar esos archivos de lado. No se está muriendo el mp3, pero sí hay un cambio en la tendencia”, señala.

La coreana LG recientemente lanzó una aplicación llamada LG SmartWorld que permite reproducir y descargar canciones en alta resolución. Apenas está disponible para equipos de alta gama y solamente en Estados Unidos, China y Rusia.

Para la japonesa Technics, que en los 90 era el sinónimo de la calidad, el Hi-Res también supone el renacimiento desde sus cenizas y acaba de lanzar una gama de equipos soportados en el nuevo estándar.

Moda o no, el Hi-Res parece haber llegado para quedarse, pero no sobra la reflexión de Anderson Martínez, ingeniero de sonido, quien advierte que “la diferencia entre el mp3 y el Hi-Res es para oídos muy educados o para gente muy joven con oídos sanos. Para los demás es casi imperceptible”. (Internet/La Nación)