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ATRESIA BILIAR: UNA EXTRAÑA ENFERMEDAD INFANTIL

La mejor solución para esta condición de origen desconocido es el trasplante

La atresia biliar es una afección poco frecuente en recién nacidos en la que el conducto biliar está bloqueado o ausente.

El endocrinólogo Douglas Villarroel explica que la atresia de vías biliares es una condición de origen desconocido en la que los conductos que trasportan los productos del hígado no se desarrollan o están bloqueados. “Al no existir forma de desecharlos van destruyendo el hígado rápidamente, de manera que en cuestión de meses la persona con atresia puede perder la vida”.

“El hígado es un órgano que cumple múltiples y complejas funciones relacionadas con la coagulación, la producción de enzimas hepáticas y la metabolización de azúcares, carbohidratos y medicamentos; básicamente es un órgano desintoxicante que al no funcionar bien, puede poner en riesgo la vida de la persona”, señala Villarroel.

Lastimosamente esta enfermedad no se puede detectar antes del nacimiento. Los síntomas se manifiestan o se desarrollan aproximadamente entre las dos y ocho semanas de vida y consisten en ojos amarillentos, orina turbia, heces pálidas y de olor fétido, además de un agrandamiento anormal del bazo, conocido como esplenomegalia.

Para revertir la situación existen dos opciones: restablecer el flujo de bilis del hígado al estómago rescatando conductos más pequeños, técnica conocida como procedimiento Kasai, o realizar un trasplante de hígado.

En Bolivia el primer trasplante de hígado se realizó hace veintitrés años para tratar una atresia biliar. Gracias a su repercusión a nivel nacional, se formó un Programa de Trasplante de Hígado que apoya con las operaciones y norma la donación de órganos.

Fuente: Revista Buen Vivir