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Así nació la conspiración de Nilsen Arias y sus coimas en Petroecuador

Nilsen Arias (segundo desde la izq.); el entonces ministro Rafael Poveda; Bo Qiliang, gerente de Petrochina; Óscar Herrera, de Seguros Sucre, y Xing Zhang, de Andes Petroleum, durante una visita a China el 11 de abril de 2013. – Foto: Desaparecido Ministerio Coordinador de los Sectores Estratégicos

Nilsen Arias fue el primer testigo interrogado en el juicio contra Javier Aguilar, de Vitol, que se sigue en Nueva York. Arias admitió que recibió sobornos de unas tres empresas, y que se reunía al menos una vez al mes con Jorge Glas.

El juicio en contra del trader Javier Aguilar, de la empresa internacional de comercio Vitol, en Estados Unidos, revela nuevos detalles sobre el esquema de corrupción relacionada con las cuestionadas preventas petroleras y de derivados.

Nilsen Arias, el exgerente de Comercio Internacional de Petroecuador, fue el primer testigo presentado por los fiscales estadounidenses en este proceso. El juicio comenzó el pasado 5 de enero en la Corte del Distrito Este de Nueva York, ubicada en Brooklyn.

Entre los testigos llamados por los fiscales norteamericanos constan varios ecuatorianos que se han declarado culpables y que colaboran con la justicia estadounidense. Ellos buscan que esta colaboración les signifique penas reducidas en sus respectivos procesos.

Hasta ahora, han presentado sus testimonios Nilsen Arias y Antonio Peré Ycaza. Con sus testimonios, los fiscales buscan probar que Aguilar es culpable de pagar coimas a Arias y a Xavier Rodríguez, exsubsecretario del Ministerio de Hidrocarburos.

La defensa de Aguilar, sin embargo, asegura que el trader no conocía que los pagos que se hacía desde Vitol eran para sobornos, sino que pensaba que se trataba de una consultoría lícita.

Los abogados aseguran que Aguilar no recibió ni un pago extra por este negocio.

El testimonio de Nilsen Arias

PRIMICIAS accedió a la transcripción del primer día del juicio contra Aguilar, en el que comenzó el interrogatorio a Nilsen Arias.

Allí, bajo juramento, él dio muchos más detalles de los que se conocían sobre el esquema de corrupción que él dirigió en Petroecuador. Aunque el caso se centra en las acciones de Javier Aguilar, el interrogatorio a Arias fue mucho más amplio y abarcó la corrupción en Petroecuador proveniente de varias fuentes.

Por lo tanto, dio detalles nuevos sobre cómo funcionaba el esquema de «comisiones» en la estatal petrolera. Nilsen Arias confirmó que él fue gerente de Comercio Internacional de Petroecuador entre abril de 2010 y junio de 2017, en el gobierno de Rafael Correa.

Contó que, como tal, trabajaba en coordinación con el Ministerio de Hidrocarburos y que tenía reuniones «al menos una vez al mes» con el entonces vicepresidente Jorge Glas.

Según Arias, durante su tiempo en el cargo, recibió sobornos de varias empresas que nombró: Vitol, Sargeant Marine, Gunvor y Trafigura. Para esto, trabajó con los hermanos Antonio y Enrique Peré Ycaza, que tenían una consultora que hacía las veces de ‘lavadora de sobornos’.

Ante la pregunta de los fiscales, Arias contó que él tenía dos alias: «el Gordo» y «el Jugo». Y dijo que en sus negocios, no hablaban de coimas o sobornos, sino de «comisiones».

El interrogatorio se centró sobre todo en el negocio con Vitol, una empresa suiza de comercio de petróleo y sus derivados. El caso se enfoca en un contrato de preventa de fueloil entre Petroecuador y Oman Trading.

El testimonio de Arias, sin embargo, confirmó que Oman Trading fue sólo una fachada, pues la negociación realmente fue siempre con Vitol. Arias admitió haberse reunido en al menos una ocasión con Javier Aguilar, quien buscaba la manera de hacer negocios con Ecuador, pero no podía porque Vitol estaba en la «lista negra» de Petroecuador.

Buscando las fachadas

Nilsen Arias contó que en 2015 conversó con Xavier Rodríguez porque él estaba interesado en que Vitol consiga nuevos negocios con Petroecuador. Para ese entonces, Rodríguez trabajaba en el Ministerio de Hidrocarburos.

Entre ambos coincidieron que la única manera de que Vitol pueda seguir haciendo este tipo de negocios es consiguiendo una empresa estatal como fachada. Esto además les permitiría una adjudicación directa y no hacerlo a través de un concurso.

Por esto, comenzaron a trabajar en un contrato que se cerraría con Pemex, la empresa estatal mexicana, para la importación de GLP (gas licuado de petróleo).

Según narró Arias, México no produce suficiente gas para exportar. Por lo tanto, Pemex sería sólo la fachada, y Vitol pondría el gas para la exportación a Ecuador. Arias y Rodríguez acordaron las «comisiones».

Entonces, «el Gordo» le pidió a Rodríguez que se reúna con Antonio Peré para organizar los pagos de las comisiones. Lo hizo así porque él no quería discutir estos temas personalmente, pues era «riesgoso». Sólo entonces, cuando todo estaba cuadrado, Arias comenzó a trabajar con Vitol y Pemex en el borrador de un contrato para la compra de GLP como un préstamo por USD 500 millones.

Este contrato, aparentemente, nunca llegó a concretarse.

La acusación contra Javier Aguilar

Aguilar enfrenta dos cargos: conspiración para violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA, por sus siglas en inglés) y conspiración para cometer lavado de dinero.

Se declaró no culpable y se enfrenta al juicio ante un jurado ciudadano. Aguilar es señalado por haber pagado casi USD 1 millón en sobornos a funcionarios ecuatorianos y mexicanos para asegurar negocios para Vitol.

Este caso se vincula directamente con los de Nilsen Arias, los hermanos Peré Ycaza y el holandés Lionel Hanst, que posiblemente se presenten como testigos en el juicio.

Parte de la evidencia que los fiscales anunciaron que usarán en el caso contra Aguilar son grabaciones que los Peré Ycaza hicieron de estos negocios y pagos, en llamadas y reuniones. Mientras que Nilsen Arias entregó un diario en el que iba anotando los detalles de todas sus reuniones.

El testimonio de Arias se extendió hasta este jueves 11 de enero. Ese día, comenzó el interrogatorio a Antonio Peré.

Por:  PRIMICIAS