ASCENDENCIA GENEOLOGICA Y GENETICA. COLAPSO DEL PEDIGRI.
TOMADO DEL BLOCK LIBERTARIOS
Don Hugo Altamirano
La genealogía tiene un enorme valor como disciplina histórica, pero también tiene límites que conviene reconocer.
El llamado colapso del pedigrí, consecuencia de la endogamia y de que las poblaciones humanas fueron relativamente pequeñas durante gran parte de la historia, demuestra que nuestros árboles genealógicos no se expanden indefinidamente. Al contrario, las mismas personas aparecen repetidas una y otra vez en distintas ramas. Esto significa que, cuanto más retrocedemos en el tiempo, mayor es el número de antepasados que compartimos con otras personas.
La genética moderna refuerza esta idea. Los estudios sobre el ADN mitocondrial y el cromosoma Y muestran que toda la humanidad comparte ancestros comunes en un pasado remoto. La llamada «Eva mitocondrial» y el «Adán del cromosoma Y» no fueron la única mujer ni el único hombre de su época, sino los ancestros cuyos linajes genéticos han perdurado hasta la actualidad. Más allá de esos casos concretos, la genética de poblaciones confirma que todos los seres humanos pertenecemos a una misma historia biológica.
Desde esta perspectiva, resulta poco razonable considerar que un antepasado noble, un rey o un monarca constituye un patrimonio exclusivo de una familia. Si un personaje vivió hace quinientos, ochocientos o mil años y dejó una descendencia numerosa, es muy probable que hoy tenga millones de descendientes genealógicos. La exclusividad desaparece porque el tiempo multiplica las ramas del árbol familiar hasta hacerlas converger nuevamente.
La pretensión de apropiarse de un linaje noble como si fuera un privilegio único podría describirse como una ilusión genealógica o una falacia de exclusividad genealógica: creer que un antepasado remoto pertenece casi exclusivamente a una persona o a un reducido grupo familiar, cuando la dinámica de las poblaciones humanas hace que ese mismo individuo sea antepasado de innumerables personas.
En consecuencia, el verdadero valor de la genealogía no consiste en buscar un rey para ennoblecer el propio apellido, sino en comprender la historia de nuestras familias y reconocer que, cuanto más lejos miramos en el pasado, menos nos separan los linajes y más evidente resulta nuestra condición de miembros de una sola familia humana.
El modelo matemático nos indica que en 10 generaciones intervienen 1.024 individuos, pero este modelo no aplica porque se repiten innumerables veces los mismos individuos ( Endogamia) y más aún cuando la movilidad social era escasa.
La genética solo puede rastrear hasta la quinta generación, todo lo que rebasa ese límite tiene millonésimas porciones cuál moléculas de agua en un océano.
Que nuestras acciones trascienden el tiempo y se perpetúen.
Que nuestra sangre fluya en ese todo llamado Nación.
