Opinión

Asambleístas de pacotilla…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La mayoría de las personas critican con razón, el desempeño mediocre y en otros casos hasta doloso de ciertos Asambleístas, y del patético y cínico comportamiento de la supuesta primera función del Estado.

Pero muy pocos, se atreven en sindicar y responsabilizar a los verdaderos trúhanes, mafiosos, corruptos, y delincuentes capos de la política criolla, verdaderos herederos de Al Capone, con (honradísimas excepciones) que convirtieron a los partidos y movimientos, desde la época en que se promulgó la Ley de partidos y movimientos políticos, inclusive antes, en verdaderos claustros del esbirrismo, prostitución, escuela de la corrupción, degeneración, al punto que sin ningún rubor y pudor, gritan a los cuatro vientos: roben pero roben bien, para que no los agarren y metan presos, en una clase magistral de apología del delito.

La sociedad en general ha sido cómplice de estas mafias, al permitir que reciban dinero público, para supuesta capacitación en valores éticos y principios constitucionales, derechos humanos, ciencias políticas, sin ninguna auditoria ni del Consejo Nacional electoral, y de la Contraloría General del Estado.

Permitir que estas ratas, disfrazadas de caudillos, populistas y hacedores de milagros, se perennicen en las direcciones de estas agrupaciones, sin practicar en estas supuestas escuelas de política, principios básicos de alternabilidad, pluralismo, disenso, ética, sentido del honor, conocimiento, etcétera, es ponderar que estas organizaciones sean verdaderas escuelas del crimen y del lleve disfrazado, con obligación de diezmar al capo y en su nombre al partido, por haberles otorgado el derecho a mamar y robar de las tetas y de los recursos del Estado.

Así las cosas, esta es otra reforma urgente que se debe efectuar, para que sólo los más honestos ciudadanos, con vocación sin hilos y correas, participen luego de un concurso de méritos y oposición, a nombre de nuestra República y por autoridad de la Ley.

La retórica de elegir y ser elegidos derecho de los ciudadanos, es para sociedades sin estigmas y tumores cancerosos, como si tiene derramado en la epidermis y en su esencia, nuestra clase política.

Semper Fi.