Opinión

ASAMBLEA ESPURRIA

Ab. Jaime Vernaza Trujillo/Guayaquil

 

Se cuestiona profusamente la razón por la que no reaccionamos como ciudadanos ante el accionar putrefacto de una asamblea integrada, con las excepcionales excepciones, por una pandilla de asalariados del narco tráfico, inmorales, delincuentes, siervos impúdicos de rateros del erario nacional sentenciados ,prófugos de la justicia y una serie de etcéteras correspondientes a su desvergonzada insolencia.

Ese cuestionar sin respuesta tiene una causal, la nula posibilidad que dentro del “orden establecido” la ciudadanía pueda evitar el daño que la asamblea le causa a sus derechos fundamentales que son previos a cualquier constitución, siendo el fundamento de su existencia.

La ciudadanía está en absoluta indefensión, no hay medio legal ni constitucional alguno que le permita defenderse de una asamblea que representa a los dueños de los partidos, únicos autorizados para poner candidatos en plancha que, de ser elegidos, con rigurosa excepción, van a defender lo que dispongan sus amos o sus cambiantes patrones previo estipendio establecido por cada uno de sus votos.

La revocatoria del mandato a los asambleístas es una utopía, una quimera.

La revocatoria tiene que ser individual, probando cada causal para cada cual y se requiere de un largo trámite de más de un año. Hay que coger firmas, lo que constituye un costo importante que alguien tendría que sufragar.

La revocatoria tiene que ser individual, no en bloque. Repito, es una Quimera, una burla constitucional a los derechos del soberano.

Pero resultándome cansino repetir un diagnóstico que por berreado hasta la turbación causa hartazgo, más cansino me resulta leer y escuchar éste diagnóstico en muchos articulistas de opinión pretendiendo encontrar la salida de tamaña degradación parlamentaria en la constitución y leyes que atan de pies y manos a una población sometida a inexorable indefensión.

Deduzco, en cívica fantasía, que editorialistas y libres pensadores son conscientes de que, contrario a lo dicho en sus intervenciones en las que defienden el orden prostituido como el medio pertinente para el empoderamiento ciudadano, sus dichos no dejan de ser un absurdo saludo a la bandera, en aras de respetar aquello de lo políticamente correcto, aun sabiendo que es todo lo contrario.

¿Cuál el temor de decir lo que realmente sienten?

Hay la tarada pretensión de que la salida de la vigente constitución es a través de una nueva Asamblea Constituyente, pero tal taradez se basa en un exceso de ignorancia o en escases de entendimiento.

Los asambleístas constituyentes que se elegirían para redactar la nueva constitución serían aquellos que los dueños de los partidos políticos pondrían como candidatos para ser elegidos en plancha. Y VUELVE LA CABRA AL MONTE.

La salida es política, relacionada con la dignidad, con el amor patrio, con la libertad, con el empoderamiento ciudadano que castigue con severidad a la clase política que tiene al país en el caos de fusionada corrupción en la que lo han puesto.

La salida no se daría en derecho, si se da sería de hecho para que retorne el derecho del ciudadano a ser el mandante y no el servil e indigno mandatario.

Sin embargo, no hay forma posible de que aquello ocurra, los políticos no lo permitirán y las fuerzas del orden temen a la clase política y también se encuentran infiltradas por todos los pecados capitales.

Las precarias e inoficiosas convocatorias ciudadanas reclamando derechos y moral pública, por insignificantes, en vez de inquietar dan sosiego a la degenerada clase política protegida por la fuerza pública.