Opinión

ASAMBLEA, EN SU PEOR MOMENTO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

Gracias a la pésima calidad y hasta falta de una elemental educación de los padrastros de la patria, en los últimos cinco o seis períodos, han ido decayendo progresivamente hasta llegar a la actualidad, que verdaderamente los dedos de una mano sobran para contar los asambleístas menos malos, en funciones.

A mi manera de observar, solo uno destaca y que por lo menos trata de cumplir por todos los medios, sus ofertas de campaña.

Me refiero directamente al asambleísta Fernando Villavicencio Valencia, a quién solo lo conozco por fotos y videos, lastimosamente se ha convertido en un Quijote sin Sancho que lo acompañe.

Las denuncias que presenta son estudiadas, documentadas, creíbles y certeras, pero no cuentan con la sustentación colectiva necesaria y tampoco con el apoyo jurídico por la ineficiente posición de un gobierno inerte, verbo y gracias, el asunto de los atracos por los sobreprecios y manoseos en la antiguas y misteriosas exportaciones del Petróleo que enriqueció a mafias que siguen lucrando del inmoral y rentable negociado de la venta del petróleo que equivaldría a chuparle la sangre a nuestro hambreado y engañado pueblo.

Pasamos de asambleístas payasos, cantantes de lagarteras, anti-talentos de pantalla, rufianes de alcantarilla, etc., etc. a unos peores, porque además de lo anterior parecería que fueran parientes de los presidentes venezolano y mexicano, Nicolás Maduro Moros y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente.