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Artista y maestro: Lucio Montalvo

 

 

San Antonio de Ibarra es cuna de artistas, ciudad en la cual usted nació, y entre tantos talentos por qué se interesó y dedicó a la pintura en acuarela.

Efectivamente, San Antonio de Ibarra es cuna de artistas, donde es muy fácil encontrar en cada puerta un pintor, un escultor, un tallador haciendo su trabajo diario, así de simple. Pero a ese quehacer diario de los artistas hay que incorporar también un escenario que ayuda a estos creadores de belleza. San Antonio de Ibarra es bella, tiene un estupendo cielo azul, sus verdes campiñas con la vigilancia permanente del Taita Imbabura, el cerro con sus bigotes de nubes. Hay tanto color en un mercado que parece un día de fiesta, pero es un día normal, este entorno me cobijó desde siempre y además tengo que resaltar la presencia de una escuela de arte de gran prestigio, Colegio de Artes Daniel Reyes, donde tuve la suerte de tener maestros de renombre, con una mística extraordinaria en relación a su quehacer artístico. Practiqué varias técnicas, pero me quedé con la acuarela porque se identificaba con la sensibilidad de mi espíritu, la inmediatez del resultado y la exigencia de un alto nivel de oficio, reto que me atreví a asumirlo.

Entre todas sus obras, ¿cuál es la que más se ha destacado entre su audiencia? Y ¿cuál es la que usted le trae a su memoria un gran recuerdo?

Existen varias que me han generado satisfacción, pero hubo un paisaje serrano que se utilizó para un anuncio de Ecuatoriana de Aviación que se publicó en las páginas centrales de la revista Aboard, esta se editaba en Estados Unidos para el gremio turístico, la cual obtuvo adjetivos muy favorables porque era un trabajo hecho a mano y naturalmente se destacaba, por lo general, porque se utilizaba la fotografía; esta es la que más recuerdo porque me dio prestigio, me amplió mi horizonte profesional.

En su trayectoria tiene dos vertientes: la pintura y la publicidad. ¿Por qué decidió dedicar una parte de su vida a la publicidad?

Te tengo que contar secretos. Cuando yo estudiaba arte, alguien puso en mis manos el periódico New York Times —para mí era un periódico extraterrestre porque estaba escrito en inglés—, donde encontré un aviso de Macy’s con ilustraciones de vestidos que tenían una frescura y trazo increíble. Yo pensaba que era una calidad inalcanzable, y dije “allá quiero llegar”, aquello me abrió un camino hacia la vida publicitaria. No fue fácil, exigió una firme convicción y me convertí en un profesional indispensable en el área de la ilustración.

Es el creador de la mascota de la Copa América de 1993 “Choclito”, ¿cuál fue su inspiración para crear a tan icónico personaje?

Yo era un excelente lector, en esa época estaba leyendo a González Suárez y encontré algo que me pareció interesante y preciso para el propósito; según su nota los indígenas de América demostraban su aprecio y amistad intercambiando mazorcas de maíz, obviamente no solo mazorcas de maíz sino diferentes semillas de productos, lo cual me pareció un mensaje muy interesante porque no solo iba a generar un lindo dibujo sino un concepto poderoso de solidaridad y eso se refleja en el deporte. En el diseño gráfico trabajé arduamente, pero valió la pena porque ganó el concurso para mascota de Copa América de 1993, dándome un prestigio internacional que me llevó a conocer a Pelé, un ser humano de una dimensión extraordinaria.

También se ha destacado como maestro de creatividad y bellas artes, coméntenos una anécdota junto a sus alumnos.

Tengo muchas, pero le voy a contar una que tiene su simpatía. Yo era profesor de creatividad en Bellas Artes y hubo un concurso donde promoví que participen mis alumnos de manera grupal, participaron y ganaron, a partir de ahí se convirtieron en las estrellas del colegio Juan José Plaza, desde ese día todos los alumnos querían estar en mi paralelo.

¿Qué mensaje le quisiera dar a los jóvenes artistas de nuestro país que quieren destacarse y crecer profesionalmente? Y ¿cómo pueden lograrlo?

El arte como casi todas las profesiones, exige una constante práctica. Tienes que tener una firmeza en el objetivo, persigue los sueños y las oportunidades llegarán. Nunca pensar que has llegado porque empieza el declive. Habrá piedras y espinas en el camino, pero sí se puede.

 

 

FUENTE: REVISTA ESTUDIANTES 2000