Deportes

Armstrong, el hombre que construyA? un imperio a travA�s del dopaje

El exciclista acordA? pagar cinco millones de dA?lares para resolver su caso por fraude en EE. UU.

El ciclista estadounidense Lance Armstrong, mA?ltiple ganador del Tour de Francia, fue acusado de dopaje sistemA?tico en 2012, motivo por el que perdiA? su medalla de Sydney 2000.

SA�mbolo de los aA�os de plomo del ciclismo, Lance Armstrong, que el jueves acordA? pagar cinco millones de dA?lares para resolver su caso federal por fraude en Estados Unidos, utilizA? todos los productos dopantes existentes para elevar su imperio, una farsa descubierta aA�os despuA�s. .

Sustancias en ‘stock’
EPO, transfusiones sanguA�neas, hormonas del crecimiento, testosterona, corticoides: la lista de sustancias utilizadas por el texano para asegurar su A�xito en el pelotA?n provocA? que la agencia antidopaje de su paA�s (USADA), en el origen de su caA�da en 2012, le acusara de utilizar “el sistema de dopaje mA?s sofisticado de la historia, el mA?s eficaz y profesional que el deporte nunca ha conocido”.

En la A�poca en la que era todopoderoso, el equipo US Postal, dirigido por Johan Bruyneel, su director y protector desde 1999, Armstrong impuso la imagen del tren azul (el color de sus maillots) durante siete aA�os -siete victorias en el Tour.

Las ascensiones eran una espectA?culo nunca visto antes. Armstrong era llevado en volandas por sus compaA�eros antes de que eliminara a sus adversarios con una pelada inA�dita, una suerte de ‘esprint’ en plena montaA�a. .

PrA?ximo a los poderes
Entre bambalinas, la autoridad del ‘Boss’ era la misma. Trataba de tA? a tA? con el entonces presidente de la UniA?n Ciclista Internacional (UCI), el holandA�s Hein Verbruggen, fallecido en 2017. Frente a las sospechas que comenzaron a aflorar tras su victoria en 1999, Armstrong niega todo, e incluso se atreve a contratacar y desafiar al que le acusa.

Asegura que su A?nica relaciA?n con el polA�mico mA�dico italiano Michele Ferrari son sus programas de entrenamiento. Incluso paga la compra de material antidopaje destinado a los jA?venes de la federaciA?n internacional.

Con el tiempo se descubre que incluso denunciarA? en la UCI a algunos de sus rivales por dopaje, el espaA�ol Iban Mayo, por ejemplo. A?Estaba protegido? En el informe publicado en 2015, la comisiA?n independiente para la reforma del ciclismo (CIRC), que investiga las prA?cticas dopantes del pelotA?n desde 1998 y la gestiA?n del problema por la UCI, no descubre corrupciA?n, pero sA� subraya la cercanA�a entre Armstrong y Verbruggen.

El presidente de la UCI, entonces un hombre fuerte del ComitA� OlA�mpico Internacional (COI), no duda en salir a defender a Armstrong, el hombre que devolviA? el ciclismo a la primera plana y lo extendiA? por Estados Unidos.

A?CA?mo explicar la insultante superioridad de Armstrong frente a rivales que la mayor parte son sospechosos de haber recurrido a los mismos productos dopantes? A principios de 2017 la televisiA?n estadounidense CBS investiga sobre la utilizaciA?n de motores en las bicicletas del pelotA?n e instala la duda sobr el tejano. Un libro aparecido en Francia a finales del mismo aA�o (‘Rodar mA?s rA?pido que la muerte’, de Philippe Brunel) insiste en la hipA?tesis.

El ingeniero hA?ngaro Istvan Varjas, en el origen del descubrimiento del motor en miniatura, explica que su ‘arma absoluta’ estaba lista a finales de 1998. Afirma que entonces un intermediario comprA? el invento con una clA?usula de ‘no competencia’ durante 10 aA�os, una especia de contrato de exclusividad.

En 2016 Armstrong fue preguntado en una radio irlandesa por la utilizaciA?n de una bicicleta motorizada en el Tour “A�Pero ustedes estA?n locos!”, respondiA?. A travA�s de abogados defendiA? que nunca habA�a utilizado un sistema de estas caracterA�sticas. Pero no despejA? las dudas sobre sus contemporA?neos, lo que serA�a rocambolesco.

AFP