Deportes

Araujo, la promesa argentina que amargó al Real Madrid

El delantero de Las Palmas, que estuvo en el Barça, apuntaba a “figura”, según Alfio Basile

ESPAÑA. El gol que siempre soñó Sergio Araujo (Neuquén, Argentina, 1992) llegó de rebote. Faltaban cinco minutos para el final del partido cuando el delantero argentino de Las Palmas encontró en el área del Real Madrid la cita que siempre había perseguido en su carrera. Unos metros, unos segundos, el portero Casilla enfrente, la posibilidad de empatar el encuentro ante el líder de la Liga. Araujo se lanzó con todo y del choque salió rebotado el balón para quedar a un palmo de la línea de meta. Solo había que volver a lanzarse, y Araujo no dudó. Gol. Golpe directo al Real Madrid (2-2). Y todos los focos apuntando al 10 del equipo canario, que gritaba la diana que tanto había soñado.

Alfio Basile le hizo debutar en primera división en el Apertura de 2009 con el Boca Juniors, después de quemar etapas en todas las categorías inferiores. Era uno de tantos jóvenes que piden paso entre la élite y que el fútbol argentino exporta a las primeras de cambio convirtiéndoles en un negocio sin alma alguna. “Yo le veía cosas distintas al pibe”, recuerda ahora Basile, su primer mentor entre los grandes. “Era muy rápido, con buena técnica, sabía definir. Y se le podía enseñar cualquier cosa. Yo pensaba que iba para figura. Es un delantero muy picante, que va bien en diagonal, parecido a Rodrigo Palacio”.

Basile había visto una chispa en el joven chico, pero la vorágine del mercado aceleró demasiado el proyecto. En julio de 2012 fue cedido dos años al Barcelona por 800.000 euros y una opción de compra de 15 millones de euros, precios de altura para un muchacho que todavía volaba bajo y que desembarcó en el filial del conjunto catalán. “No lo manejaron bien, no lo esperaron. Gracias a Dios en el fútbol argentino salen jugadores cada mes, pero casi siempre acá hay prisas. No les dejan crecer. Pintaba para crack y…”, lamenta hoy Basile.

Los dos años en Barcelona acabaron con una vuelta a casa, a Tigre, hasta que volvió a probarse en España, esta vez en Las Palmas, en segunda división. En el equipo canario, Araujo encontró el anonimato y la tranquilidad para estudiar con calma las asignaturas que le habían hecho saltarse. Una vuelta a la casilla de salida. Aunque también con algún pecadillo de juventud. En pasado febrero tuvo que pedir disculpas públicas después de estar sin permiso en un local nocturno a altas horas de la madrugada y verse involucrado en una pelea junto a su compañero Nauzet.

El club de la isla lo compró por 2,5 millones de euros, un precio más modesto que los que pensaban para él los agentes y representantes. Después de 32 goles en 79 partidos, el sábado le llegó la oportunidad que esperaba ante el Real Madrid. El pibe que soñaba con triunfar en el Barcelona le amargó la noche al gran rival. (El País/La Nación)