Opinión

Aquí y ahora

Jorge Alania Vera
Jorge.alania@gmail.com
Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador

 

 

 

El luminoso pensamiento de Ortega, un filósofo que seguramente acrecentará su influencia intelectual en los próximos lustros, ha señalado que vivir es constantemente decidir lo que vamos a ser. ¿No perciben ustedes la fabulosa paradoja que esto encierra? se pregunta, respondiéndose: “¡Un ser que consiste, más que en lo que es, en lo que va a ser; por tanto, en lo que aún no es! Pues esta esencial, abismática paradoja es nuestra vida.”

Ortega fue columnista de un diario de Madrid y desde allí hizo filosofía. Parece increíble que desde la tribuna del periodismo, un filósofo pueda expresar su pensamiento. La palabra precisa, la construcción sintáctica necesaria, la claridad y unidad de su discurso, hicieron posible que el diario- que sirve para envolver pescado y que es episódico por naturaleza- fuera utilizado por el pensador como púlpito para predicar el evangelio de la búsqueda de la verdad que es toda filosofía.

Al ser lo que va a ser- y por lo tanto lo que fue- el hombre no tiene naturaleza sino historia, como afirma el pensador. Y eso que va haciendo cada día, su vida, tiene un ámbito cerrado: aquí y ahora, no en otro tiempo o en otro lugar, sino aquí que es donde me pasan las cosas. Y ahora, que es el momento en el cual me pasan. Aquí y ahora es el espacio-tiempo de nuestra existencia. Las dos variables entre las que transcurre nuestro devenir.

Por ello es que la metáfora del naufragio del mismo Ortega, para explicar la vida, tiene tanta hondura. Yo y mi circunstancia. Si no la salvo a ella no me salvo yo. El náufrago tiene ante sí el mar- su aquí inexorable- y su día o su noche- su ahora perpetuo- y allí debe luchar para salvarse, asido a lo que pueda y como pueda. Y, casi siempre, lejos de una orilla.