Ciencia

Aprieta los dientes, bruxismo

Si en algún momento durmiendo acompañado se consigue a mitad de la noche con un sonido un poco extraño que proviene, posiblemente de la boca, ponga atención, puede salvar la vida de su compañero.

EE.UU. Existe una enfermedad con un nombre un tanto extraño y poco conocido como es el bruxismo. Antes de presentarse entre nosotros con su nombre, su principal característica es lo que protagoniza el diagnóstico: apretar los dientes fuertemente durante la noche hasta hacerlos rechinar. Esto se logra deslizando o frotando los dientes hacia atrás y hacia delante uno sobre el otro.

Algunos sufren de este padecimiento y ni siquiera lo saben directamente, solo lo descubren una vez que emprenden el peregrinaje por diversos médicos y especialistas para tratar ciertos síntomas derivados del bruxismo, por ejemplo: ansiedad, estrés y tensión; depresión; dolor de oído; trastornos alimentarios; dolor de cabeza; sensibilidad a las cosas calientes, frías o dulces en los dientes; insomnio y dolor o inflamación de la mandíbula.

La causa principal y fundamental es el tan odiado y amado estrés. Ese ciudadano que hoy en día aparece en cuanto guateque, invitado o no, y cada vez que acudes al médico con cualquier dolorcito por una extraña razón termina vinculado con un cuadro de estrés que mínimo requiere tres días de playa, de montaña o de meditación en cuarto oscuro, eso sí, sin señal de ningún tipo de aparato tecnológico de nueva era.

Para ayudar a aliviar el dolor hay muchas medidas de cuidado personal que se pueden aplicar en casa, como por ejemplo: aplicar hielo o calor húmedo en los músculos de la mandíbula inflamados. Cualquiera de las dos terapias puede tener un efecto beneficioso.

Evitar comer alimentos duros como nueces o dulces. Tomar mucha agua todos los días. Dormir bien. Aprender ejercicios de estiramiento fisioterapéuticos para ayudar a recuperar el equilibrio normal de la acción muscular y articular a cada lado de la cabeza.

Masajear los músculos del cuello, de los hombros y de la cara, y buscar cuidadosamente nódulos pequeños y dolorosos, denominados puntos desencadenantes, que pueden causar dolor a lo largo de la cabeza y la cara. Relajar los músculos faciales y mandibulares durante todo el día. (Internet/La Nación)