Opinión

APORTE CIUDADANO PARA EL ECUADOR

Sergio V. Platonoff M.

 

Reflexiones para fortalecer nuestra República

El lugar donde nace un niño no debería determinar el lugar al que puede llegar.

Pero en Ecuador, alrededor de 267.000 niños, niñas y adolescentes permanecen fuera del sistema educativo.

No son solamente estudiantes que dejaron de asistir a clases.

Son oportunidades de aprendizaje, desarrollo y movilidad social que pueden perderse.

El problema tampoco se limita a quienes están fuera de las aulas. También debemos preguntarnos qué ocurre con quienes asisten a clases, pero no alcanzan los aprendizajes necesarios.

Los resultados de PISA 2025 muestran un retroceso respecto de 2017:

* Lectura: 385 puntos.
* Matemáticas: 366 puntos.
* Ciencias: 393 puntos.

En matemáticas, apenas alrededor del 20 % de los estudiantes alcanza el nivel mínimo de competencia.

La matrícula no garantiza capacidades.

Sin capacidades, la movilidad social se vuelve mucho más difícil.

A esta realidad se suman la pobreza, el trabajo infantil, el embarazo adolescente, la sobreedad y una amenaza que hoy no podemos ignorar:

La violencia.

Durante el primer semestre de 2026, el Consejo Noruego para Refugiados documentó 27 ataques contra la educación en las zonas donde brinda asistencia humanitaria.

La violencia no solamente amenaza la vida y la integridad de nuestros niños y adolescentes.

También amenaza su educación, su aprendizaje y su futuro.

El problema tampoco termina a los 17 años.

En mayo de 2026, alrededor de 581.000 jóvenes de entre 15 y 24 años no estudiaban ni trabajaban, equivalente al 18,25 % de ese grupo de edad.

Por eso, la movilidad social ascendente no se decreta.

Se construye con medidas concretas:

* Alertas tempranas frente a la inasistencia y el abandono.

* Reinserción y nivelación para estudiantes con sobreedad.

* Escuelas y rutas escolares protegidas frente a la violencia.

* Formación técnica y oportunidades de primera experiencia laboral.

* Atención prioritaria a los territorios con mayores brechas.

La movilidad social ascendente no significa que todos lleguen al mismo lugar.

Significa que el origen no determine el destino.

Que un niño pueda tener mejores oportunidades que las que tuvo su familia.

Que el esfuerzo encuentre caminos.

Que el talento no se pierda por falta de oportunidades.

Cuando un niño avanza, el Ecuador también avanza.

 Defender la educación es defender el futuro del Ecuador.