Opinión

Antonio Montero Calvache: El decano de los profesionales hípicos ecuatorianos

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Hijo de padre chileno y madre ecuatoriana, está en el turf desde los diez años de edad, cuando su progenitor subió a un pingo de carreras para que hiciera sus primeros pininos.

Hoy, cumpliendo sus Bodas de Diamante en la hípica con una lucidez a toda prueba, sigue activando como preparador de caballos, profesión que abrazó muy pronto cuando debió colgar botas y fusta, debido a los serios problemas que tenía para mantener el peso.

Encontramos hace poco una foto que nos parece muy interesante sobre nuestro amigo Antuco, cuando junto a su señor padre, otrora muy buen jinete, fungía de preparador en el hipódromo de Cali y él entonces muy niño, paseaba el caballo que cuidaba su progenitor.

También tenemos una foto de 1937, hace nada más ni nada menos setenta y dos años, en la que aparece nuestro longevo amigo ganando su primera carrera en el viejo Jockey Club.

Dos graficas que son todo un hallazgo, dignas de aparecer en una revista que semestralmente compendia lo acontecido en tal periodo de tiempo junto a la historia de esta hípica centenaria.

Santiago Muñoz Montero: Un entendido que nunca hizo ruido

En ocasiones los periodistas hípicos cometemos injusticias, igual que el tiempo, olvidamos a buenos profesionales, de dilatada campaña, que, por su forma de ser, educados y respetuosos, no están en el barullo diario chismeando o siendo “mensajeros de los grandes” que terminan repartiendo la torta entre los cuatro o cinco oficiosos de turno.

Santiago Muñoz Montero es uno de los postergados en nuestro Turf, al que viene aportando desde muy joven, se inició en 1956, con tan solo trece años de edad en la temporada inaugural del “Santa Cecilia” acompañando a su señor padre, don Francisco Muñoz Ahumada desde muy temprano en la mañana en el trabajo diario de la cuida de caballos, luego como mozo de cuadra, capataz y finalmente preparando puros de carreras.

Son más de cincuenta y cinco años en el campo de la hípica, heredando una pasión por partida doble, por el lado paterno su padre, un destacado jinete de nacionalidad chilena que triunfara en los principales hipódromos de su país natal, luego en Perú para recalar en nuestro viejo Jockey Club deleitando a los asistentes a carreras con la excelencia de su monta y luego dictando verdadera cátedra en la cuida y preparación de caballos, por el lado materno, su abuelo Antonio Montero padre, también chileno, lució sus habilidades con la fusta, heredadas también a su hijo del mismo nombre, jinete de primerísimo nivel y luego también entrenador de caballos.

No había manera de perderse y Santiago tomo la posta de su padre, aprendió también de su tío Antonio y se abrió campo en el “Santa Cecilia” y el “Costa Azul”. Tuvo entre otros al soberbio profesor que llego a liderar las estadísticas durante un par de temporadas, cuidó y viajó a Panamá con el colombiano Solaz y tuvo un regular número de caballos de diversas cuadras a su cargo.

Trabajó también en el hipódromo “San Fernando” de Cali y estuvo en las dos temporadas del “Carlos Aguirre Avilés” como preparador de caballos.
Puedo dar fe de la bondad del trabajo y el sentido de responsabilidad de Santiago Muñoz por haber estado en Panamá cuando lo de Solaz que fue presentado en sobresaliente forma física para su participación en el “Guardias Nacionales”.

Próximo a cumplir 69 años de edad luce muy activo físicamente y con las ganas de continuar en lo que fue siempre el gran amor de su vida, la hípica, en la que activaron también su hermano Francisco y su primo Oscar.

Nos parece de justica relevar el aporte a nuestro turf de este buen profesional con estas líneas en esta revista de colección, El Derby, siempre presente en el corazón de los aficionados. (Tomada de la revista El Derby)

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