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Antonio Aguirre Avilés

Por Xavier Muñoz Avilés

xma7@hotmail.com

EL HOMBRE FUERTE DE LA HÍPICA

Junto al Ing. Miguel Salem Dibo y Vicente Novillo Torres conformó un equipo que le devolvió la hípica a Guayaquil.

Hace unas semanas, a propósito del clásico en honor a la memoria de José Ernesto Aguirre Avilés, escribí algunas líneas sobre los descendientes de don Juan X. Aguirre Oramas y doña María Elvira Avilés Elizalde,  los trece hermanos Aguirre Avilés, Carlos, Juan, Martín, Antonio, José, Xavier, Eduardo, Ernesto, Miguel, María, Mercedes, Jovita y Teresa, quienes  acudieron desde muy niños a vivir las carreras de caballos en el Jockey Club de Guayaquil, el hipódromo del sur, en las inmediaciones del actual parque forestal. Hoy recordaremos a Antonio, en cuyo nombre se correrá la carrera principal de la jornada, y en las siguientes ediciones a su hijo Jorge Aguirre Medina y luego a su hermano Martín, a quien también se les rendirá un homenaje en el hipódromo de Samborondón.

Conocí y admiré  a Antonio Aguirre Avilés, quien junto a Vicente Novillo Torres y Miguel Salem Dibo fueron los que le devolvieron a Guayaquil las carreras de caballos, cuando el 24 de mayo de 1956 lograron inaugurar el tan recordado Hipódromo Santa Cecilia, y luego de unos meses el Hipódromo Costa Azul en Salinas, con los que la actividad de las carreras de caballos se mantenía vigente todo el año, con temporadas de invierno y verano.

En sus años mozos don Antuco, el hombre “Triple A”, un hombre fornido y de imponente presencia, fue protagonista de historias y leyendas que sus amigos cuentan al recordarlo con cariño. Particularmente siempre admiré el ahínco que le ponía para lograr sus objetivos, uno de ellos el Stud Book Ecuatoriano, reconocido a nivel mundial, lo que permite que cualquier ejemplar nacido en suelo patrio pueda ser exportado y competir en los  hipódromos del orbe.

Fue el organizador de la popular “Gallina Ciega” con el cual los “No Hípicos” lograban acceder con buena chance al juego del “5 y 6”, en la época del naciente “Buijo” hizo algo similar para “La Polla”.

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 Recibiendo a un ejemplar de su propiedad, acompañado de un amigo hípico chileno-peruano Hector García asiduo concurrente al Hipódromo Santa Cecilia. 

Antonio Aguirre Avilés activó el stud “Tremebunda” donde desfilaron más de un centenar de ejemplares que luego eran conferidos  a otros propietarios para mantenerse en la actividad y “hacer programa”, entre los destacados podemos recordar a CARITA MORENA, ENCHANTEE y el fabuloso PREDATOR, que luego pensionó en varias cuadras.

Junto a Vicente Novillo Torres y  su hijo Jorge Aguiire Medina, restablecieron el stud “Cocinera” donde lucieron sus colores  CHOLITA, JUAN PUEBLO, PASIONAL para mencionar unos cuantos.

El domingo, junto a sus familiares, seguro se rememorarán historias de don Antuco, como cuando, previo a la inauguración del Costa Azul, llovió torrencialmente en la zona del hipódromo –algo que era inusual en un lugar tan árido- y él encabezó  el equipo de trabajo que permitió poner expedita la pista de carreras.

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