Opinión

Antípodas, sí y qué

Jorge Gallardo Moscoso/Guayaquil

Manuel del Valle, en El Universo (29.07.22), señala las diferencias y afirma que “Iza y Lasso: (son) antípodas en un mismo país”, aunque encuentre irónico que canten el mismo himno y saluden a la misma bandera.

Los orígenes étnicos, el lugar de nacimiento, el idioma, la religión, la clase social, la educación, la ideología, son los principales elementos en los que respalda la calidad de “antípodas” que da a los personajes, aun cuando gran importancia, sobre la base de una investigación universitaria, consigna al hecho de desmentir que sea el 7% (censo 2010) la comunidad indígena del Ecuador y diga que el “61% de los genes de la población autocalificada como mestiza es de origen indígena”, lo que sucede porque “los mestizos nos inclinamos sesgadamente hacia nuestros ancestros europeos”. Y, al final, anota que el “paro de junio los obligó a enfrentarse en lo más alto de la esfera del poder”, en un deliberado afán de igualar los cargos de presidente de la República con el de presidente de la CONAIE.

Discrepo con don Manuel del Valle, defendiendo, respetando y promoviendo su derecho de pensar y escribir como lo ha hecho. Lasso ganó las elecciones y debe gobernar, con las atribuciones otorgadas por la Constitución y las leyes para todos los ecuatorianos, sin distingos de ninguna naturaleza y sí, con especial atención, en favor de los sectores más vulnerables, históricamente empobrecidos, postergados y olvidados. Iza, como líder de los indígenas, antípoda o no (como otros algunos millones), debe –lo mismo que sus seguidores y admiradores- saber cuáles son sus límites y, sobre todo, que preside la CONAIE no el Ecuador. En eso estriba la más trascendente de todas las diferencias.

No importa si no se coincide y se hace o no amistad en las reuniones bancarias, sociales, religiosas, del Inti Raymi o las mingas. Lo que destaca es la voluntad de las partes, con respeto de la institucionalidad, para que todos los ecuatorianos vivan en un mejor país, siempre.