Opinión

Anisa: jabones delicados para la piel

Los $500 que invirtió para poner en marcha su negocio le está dando frutos a Ana Isabel Moreno, su propietaria.

GUAYAQUIL. Perfumados, de colores y de un sinfín de formas, a la hora de crear jabones no hay límites.  Un ejemplo de esto es Anisa, un negocio que nació de la mano de Ana Isabel Moreno,  hace 4 años.

La idea de combinar una variedad de aceites y aromas posibles, surgió cuando miraba un reportaje extranjero sobre la elaboración de jabones artesanales. “Me encantó desde que lo vi. Mostraron cómo lo hacían desde hace más de 200 años en las casas y dije que eso yo lo puedo hacer”, recuerda.

Una vez definida su idea de crear su emprendimiento, decidió prepararse y capacitarse. Compró varios libros sobre la elaboración de jabones y sus componentes, además de recibir clases y capacitaciones en cursos en línea. Su primer taller lo tuvo en su casa, vía a la Costa, pero con el pasar del tiempo, el espacio resulto pequeño y decidió alquilar un local en el kilómetro 7.5  vía a Daule, ubicado en el Centro Comercial Aranjuez, donde realiza la fabricación de los jabones.

El olor de la almendra, yerbaluisa, miel, naranja y canela invaden el lugar, a las vez que Ana Isabel recuerda que realizó estudios con sus familiares y amigos, pero decidió participar en una feria para medir el verdadero grado de aceptación del público y cuenta que le fue mucho mejor de lo que esperaba, tanto que semanas después la llamaban a pedir más de sus productos.

“La venta varía según la temporada. Puedo hacer 2000 jabones y en una temporada alta, esa cifra se cuadruplica, pero la sensación de cumplir es increíble. Me gusta salir de lo convencional, aún así manteniendo los clásicos de siempre”, destacó.

Para la elaboración de sus jabones artesanales, utiliza aceites vegetales, manteca de cacao, aceites de canola, oliva, aguacate o girasol y a eso se le agrega otros componentes que le dan el olor y texturas  como avenas y granos. Trabaja con un 95% de productos locales, menos con las esencias, que las importa. En total tiene 12 variedades.

“Si aquí existe un buen producto lo compro, pero ciertas fragancias que no encuentro en Ecuador las tengo que importar. Pero siempre trato de trabajar con productos nacionales que yo mismo busco”, resaltó.

Actualmente los distribuye en Guayaquil, Milagro, Manta, Portoviejo y Machala.

Con la misma facilidad que tiene para hablar por horas, Ana Isabel, ha logrado tener clientas fijas casi en todas las ciudades donde se distribuyen; la mayoría son mujeres que ya conocen la existencia y expansión del producto.

Pero destacó que cada día logra un cliente nuevo porque sus jabones no tienen químicos o persevantes  y no se hacen con derivados de animales. Además son amigables con la piel, no causan alergia, e inclusive son buenos para las personas con piel delicada.

“Se tiene que estar convencido de lo que se quiere porque el camino no es fácil, para sacar un emprendimiento adelante. Además de perseverar e instruirse mucho, porque pocas cosas salen sin preparación, uno tiene que reconocer para que es bueno y donde necesitas apoyo”.

No tiene una carrera en química, pero esta guayaquileña resaltó que con criterio ha logrado elegir las combinaciones adecuadas y vende su producto.

Por sacar adelante su marca, a esta emprendedora le tocado hacer las veces de  vendedora, compradora, financista, chofer, productora. “He tenido que aprender de todo porque es una operación pequeña. Toca hacer de todo”.

Cuenta con diferentes distribuidores como la tienda Gloss que está en Riocentro Ceibos, en el Spa Esteticare en Entre Ríos, en Hostal Manso, y en otros puntos de venta. Además de venderlos a través de su página web y redes sociales, www.anisajabon.com y @anisajabon, respectivamente.

El objetivo que se ha propuesto para este año es aumentar la producción sin perder la calidad que conserva cada jabón, que se encuentra en el mercado a $5.  (DO/La Nación)