Ángel, ángel, ampáranos…
Jorge Alania Vera
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Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador.
No sé si se ha perdido ya la tradición que hacía que los niños antes de acostarse, rezaran con mamá o papá esa famosa oración: “Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes solo que me moriría.” Uno de esos niños, Ángel López, de cuatro años de edad, de Comodoro Rivadavia, en Argentina, tal vez no la conocía o no se la enseñaron en la casa, pero lo cierto es que el Ángel de la Guarda lo dejó solo y sus padres- según la acusación fiscal- lo golpearon varias veces en la cabeza el pasado 7 de abril provocándole la muerte.
Ángel tenía 4 años y era hijo de Mariela Altamirano y Luis López, quienes se separaron un año después del nacimiento del pequeño, cuando la mujer abandonó el hogar. El padre quedó con el pequeño junto a su nueva pareja, Lorena, que lo comenzó a criar y educar, pero tras un recurso presentado por Mariela, la madre biológica, el juez de familia revinculó con ella al niño pese a sus pedidos e infantiles señales de rechazo.
El 29 de marzo del 2008, Isabella Nardoni, de 5 años, fue encontrada agonizando en el jardín de su edificio, en San Pablo, Brasil. La niña vivía con su padre, Alexandre Alves Nardoni de 29 años y su madrastra, Ana Carolina Jatobá de 24 que la detestaba. Era hija de Ana Carolina Oliveira, quien se separó de Alexandre once meses después de tenerla. Esa noche, luego de una discusión, el padre golpeó a la niña y creyéndola muerta la arrojó al vacío.
De mis padres, a cuyo lado viví más de 30 años, no tengo muchos recuerdos ni me esfuerzo tampoco en tenerlos. De mi ángel de la guarda, igual. Pero su presencia es cotidiana. Allí donde estoy yo, están ellos. He ido a visitar sus tumbas algunas pocas veces, pero sé que es verdad, en mi caso, el verso de Ginsberg sobre Naomí , su madre, de su poema Kadiish, leído en el cementerio de Long Island: “…mi media vida bajo esa hierba.” En efecto, la mitad de mi vida está bajo esa hierba de Campo Fe en Huachipa y en lo alto del bloque Santa Ligia del cementerio El Ángel de Lima. La otra mitad sigue su curso tratando de seguir- ojalá- su ejemplo.
En el caso de Isabella Nardoni, ocurrido en el 2008, Alexandre Nardoni fue condenado a 30 años de prisión y Ana Carolina Jatobá, la madrastra a 26 años por homicidio triplemente calificado. Ambos están ahora libres. En el de Ángel López, ocurrido hace 2 meses, el juez ha dictado seis meses de prisión preventiva contra la madre, Mariela Altamirano, imputada por homicidio agravado por el vínculo, un delito que prevé una expectativa de prisión perpetua. El padrastro, Michel Kevin González, enfrenta cargos por homicidio simple.
