AMORES ¡Libertad!
Dr. Orlando Amores Terán/Quito.
TOTALITARISMO
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El totalitarismo es la imposición de una religión política en base a una creencia que se obliga a los demás a admitirla, o a soportar la execración total de todo lo que no se alinea con esa concepción «religiosa», por ello vemos que en el entorno de quien detenta la idea de la nueva religión política, se aceptan personas que tienen un origen ideológico distinto, mientras se rechaza a quienes coinciden ideológicamente e inclusive trabajaron propagandizando la idea, porque esa aceptación depende del nivel de subordinación, del sometimiento sumiso a la religión impuesta, o de lo crapuloso que esconde y puede ser utilizado para exigir un comportamiento determinado, o la asunción de compromisos que de no esconder inconfesables secretos, no los cumpliría.
El totalitarismo, en consecuencia, no consiste en la inflación parasitaria del aparato burocrático estatal.
Es un sistema que opera mediante coacción, extorsión, chantaje y silencio; una actitud hamponil.
Dos ejemplos de concepciones totalitarias serían las siguientes proposiciones:
1) Proscribe la homosexualidad y acabarás con los «progres», con los estatalistas, con los fascistas, con los siniestros, porque ellos son los que desde los años 70, adhieren e impulsan este comportamiento.
2) Impide la proliferación de las organizaciones políticas y acabarás con la corrupción, porque surgirán organizaciones con marcado interés nacional. Esto supone un nivel de conciencia cívica de la cual carecen los clubes electorales, que es en lo que se convirtieron los partidos políticos.
Vista la actual situación, estamos en un momento decisivo, similar al que vivimos el 09.11.89 y el 26.12.91 con la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS.
Se derrumbó la retórica marxista de los siniestros, del «progresismo». Hoy asistimos a una religión política que ya no es más patrimonio del siniestrismo, del estatalismo, por tanto del fascismo, ha sido adoptada por el globalismo, por el wokismo.
