AMORES ¡Libertad!
Dr. Orlando Amores Terán/Quito
“CORRUPTIO OPTIMI PESSIMA”
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“La corrupción de lo mejor es la peor de todas”, puesto que cuando las personas o instituciones con mayor importancia ética se degradan, los efectos destructivos son más graves y perniciosos que la corrupción de personas e instituciones de poca significación.
Debemos entender que la corrupción no solo significa abuso de poder para obtener beneficios, en detrimento del bienestar social; no solo comporta actuar de manera deshonesta, a través de inconductas como el peculado, el soborno, el cohecho, la concusión, la extorsión y el tráfico de influencias.
La corrupción va más allá de estos actos ilegales, consiste en permitir por acción u omisión, el desmantelamiento del estado de derecho; en no impedir la cooptación de las instituciones del Estado por parte de elementos vinculados al narcoterrorismo internacional, autodenominado socialismo del siglo XXI; en aceptar pasivamente el sometimiento a un sistema jurídico diseñado para favorecer el delito y proteger a los criminales.
En consecuencia, si la diferencia entre una cultura de reacción y una cultura de prevención, es la planificación, el análisis de riesgos y la preparación institucional.
Se ha demostrado que en el Ecuador del 2006 se perdió la capacidad de “Planeamiento estratégico de largo plazo”, porque se permitió la irrupción del narcoterrorismo internacional, bajo la autodenominación de socialismo del siglo XXI.
