Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

LA INUTILIDAD DE LA OPINIÓN ( 1 )

Varias personas, algunos periodistas me preguntan: “porqué no comenta los acontecimientos del país”. Les contesto que es inservible, porque Ecuador está estupidizado: un grupo justifica lo que hace el narcoterrorismo, autodenominado socialismo del siglo XXI desde el 2007 hasta ahora. Otro grupo defiende lo que hace el actual régimen. Un tercer sector racionaliza la situación, apartándose del fanatismo y plantea soluciones, propuestas, dentro del ordenamiento jurídico en vigor.

Sin embargo, ninguno entiende que mientras el sistema jurídico narcoestatal instaurado en 2008 siga vigente, nadie, cualesquiera sea su apellido, extracción social, nivel académico, compromiso cívico, patriotismo, va a lograr encausar Ecuador en la ruta de la recuperación de la República unitaria, democrática, con división de tres funciones, sistemas de control independientes, una fuerza pública autónoma que goce de fuero, comprometida con los grandes intereses de la Nación, no con una Carta Política susceptible de manoseo y peor aún, con el régimen de turno.

Mientras no entiendan que primero debemos salir del actual sistema jurídico que instauró: fraude electoral, corrupción generalizada, apropiación de los bienes de la Nación, anulación de la fuerza pública para responder con legitimidad a la agresión criminal, victimización del delincuente, garantismo penal favorable al hampa común y política, criminalización de las víctimas, injusticia e impunidad.
Mientras no se cambie el régimen jurídico vigente. Nada de lo que se haga va a tener efecto positivo para la Nación, porque todo pasa por los filtros del sistema narcoestatal vigente que son: la función de Transparencia y Control Social, en lo referente a lo institucional y la Corte Constitucional, con relación a la normatividad legal que por disposición del régimen jurídico vigente está supeditada a las aberraciones de la legislación internacional relacionadas con el homosexualismo infantil, el animalismo, el femimarxismo, el adolescentismo ecológico, el miedoambientalismo, la ciudadanía universal, el buenismo hacia el delincuente y el incompatible, el ateísmo, la victimización del criminal, del terrorista.

La fuerza pública está agotada, porque todo su esfuerzo desplegado en controlar la criminalidad, no genera resultados favorables a la Nación, porque el garantismo penal privilegia los derechos del hampa y el terrorismo, por encima de los intereses generales de la sociedad.