AMORES ¡Libertad!
Dr. Jorge Orlando Amores Terán/Quito
¿PORQUÉ LA VIRTUD NO TRIUNFA EN POLITIQUERÍA?
(I)
Se han preguntado porqué la politiquería está llena de mediocres, ineptos, estúpidos, indolentes con los bienes de la Nación, pero todos con un solo propósito: no volver jamás a la alcantarilla, los que salieron de ahí; o dejar de ser pobres, aquellos que vienen de la escasez; o asegurar sus inversiones, los que tienen empresas, industrias, intereses económicos. En todo caso, la mayor parte de éstos, son políticos débiles que pedestalizan al pueblo.
El político débil alaba, mima al pueblo, exagera su inteligencia, infla su importancia.
El político débil trata al pueblo como si se trata de seres divinos, en lugar de tratarlo como a seres humanos.
El momento en que un político coloca al pueblo por encima de sí mismo, la admiración se convierte en sumisión.
La sumisión se transforma en control que lo arrodilla ante el pueblo.
En ése momento tratan de comprar control: regalan dinero, instauran subsidios, otorgan favores. Piensan que la generosidad crea lealtad; cuando es todo lo contrario: obsequiar no provoca control, crea dependencia.
La dependencia pertenece a la persona que recibe, no a la que proporciona.
El político débil cree que está ganando influencia, pero en realidad, está «pagando» para permanecer en la papeleta. Eso prostituye la política, prostituye el proceso eleccionario y vuelve al político un sujeto fácil de manipular, que se somete a las demandas del «soberano», porque «la voz del pueblo, es la voz de Dios» y «el pueblo nunca se equivoca».
