Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

CHINA: PODEROSA ILUSIÓN

(II)

 

Pregunta: ¿Quién decide en una economía capitalista de Estado comunista, en dónde invertir 350 billones de yuanes, sin señales de precios que indiquen donde hay ganancia y en dónde hay pérdida?
La respuesta obvia es: el partido comunista, cuyos burócratas para lograr aprobación y promoción política, tenían que demostrar el crecimiento del PIB.
Algo similar sucedió en Ecuador, durante la década infame, la de mayor ingreso fiscal de nuestra historia 2007-17, el cretino que ejercía mandato en aquella época, ordenó a sus lacayos, prefectos, alcaldes, ministros: «gasten, gasten, gasten, hay dinero, no ahorren».
En China, la forma más rápida para lograr ése crecimiento del PIB, era construir: cada edificio, cada autopista, cada centro comercial construido, sumaba al crecimiento del PIB, sin importar si alguien necesitaba realmente ese edificio, cuántos vehículos iban a transitar por esa autopista o cuántas personas comprarán en ese centro comercial.
Entre el 60 y 80% del ingreso de los gobiernos locales provenía de vender terrenos a desarrolladores inmobiliarios.
Más construcciones, significaba más ingresos, más crecimiento reportado al partido, por tanto, más ascensos burocráticos. En consecuencia, no fue desarrollo económico, fue una máquina perversa de incentivos, alimentada con crédito artificial.
Para mediados de 2025 el financiamiento social, la medida de crédito en la economía china, alcanzó los 430 billones de yuanes.
El crédito crecía al 8% anual mientras el PIB crecía al 4%, esa brecha entre crédito y producción real, es la definición de burbuja crediticia.
Cada yuan de esa burbuja es malinversión acumulándose en el sistema, esperando ser corregida.
La malinversión se repite cuando un banco central expande el crédito artificialmente.