Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán / Quito

 

MANDATO IMPERATIVO

Para que haya democracia deben cumplirse tres requisitos básicos:

  1. Presencia de partidos políticos cívicos, civiles, no financiados por el Estado.
  2. División e independencia de las funciones estatales.
  3. Cumplimiento del mandato imperativo.

En consecuencia, tanto los representantes del legislativo como del ejecutivo deben cumplir con el mandato imperativo contenido en el plan de trabajo por el cual fueron elegidos. En Ecuador, lo que existe son clubes electorales subsidiados por el Estado. Todas las funciones del Estado están cooptadas por la Función de Transparencia y Control Social, a través de su órgano ejecutor, el CPCCS, donde convergen todas las funciones estatales para designar los organismos de control, justicia y el aparato de subsidio a la criminalidad (defensorías públicas y del pueblo).

Cualquier persona, por el mero hecho de ostentar un cargo público, cree que adquiere el «poder de la Nación», del mismo modo que en la religión católica se considera que en el pan y el vino se transustancia el cuerpo y la sangre de Cristo. El efecto pernicioso de esta autorepresentación es que se elimina el mandato imperativo, que consiste en hacer únicamente lo que ordena quien otorgó el mandato, contenido en el plan de trabajo aprobado en base a la elección.

Por la supuesta «transustanciación del poder de la Nación», aquel que ostenta un mandato asume una representación autónoma y hace lo que considera oportuno para sus intereses, o lo que le ordena la organización política que lo auspició, incumpliendo así el mandato imperativo contenido en el plan de trabajo para el cual fue electo.

Quien incumple el mandato imperativo debe ser destituido e impedido de participar de por vida en procesos de elección popular.