Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

DIFÍCIL GANAR LA GUERRA AL HAMPA CON NORMAS ESTÚPIDAS 

La policía soviética propagaba el terror, a través de los canallas de la «checa». Cuando arrestaba, registraba: color de piel, de ojos, tipo de cabello, inflexión de voz, medidas, huellas dactilares, relaciones políticas, familiares, comportamiento sexual.

Algo similar sucede en Ecuador, con quienes desean obtener permiso de porte de armas, les descalifican su existencia, porque en lugar de ser investigado para constatar que no está vinculado a organizaciones narcoterroristas, que no tiene antecedentes penales, es sometido a una investigación biométrica, psicológica, psiquiátrica, familiar exhaustiva. A quien desea cumplir la normativa jurídica, le tratan como delincuente, mientras al criminal, una vez que es aprehendido, sin ningún chequeo biométrico, ni cruce de información sobre antecedentes delictivos, judiciales, migratorios, lo ponen en libertad, en 48 horas.

Por principio, si el Estado garantiza el derecho a la vida (Art. 66.1.2.3 de la Carta Chávez), no debe exigir «autorización», para defender la vida con un arma.

Es aberrante disponer que quien no cumple «requisitos», no puede defender con un arma, su integridad física, su familia, sus bienes; hacerlo, es cuestionar nuestra existencia, es estúpido, incoherente, torpe. Quienes deben estar registrados, medidos, pesados, señalados con GPS, ubicadas sus amistades, enemistades, familias, descritos sus antecedentes penales, judiciales, políticos, religiosos, catalogados sus vicios, escudriñados sus vínculos con el narcoterrorismo internacional, son los criminales, los terroristas y el hampa política. No son los ciudadanos que piden «autorización» para portar un arma, en defensa de su integridad personal. Debemos volver al sistema de permisividad controlada, instaurado en los 80: antecedentes penales, informe reservado de inteligencia y examen psicológico, si deseamos controlar la criminalidad.