Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr.Orlando Amores Terán/Quito

 

¿Dejar de ser?

Considero a la política como una actividad cívica permanente, reflexionada para el beneficio general, a ella me he dedicado desde que ingresé a la universidad; no es para mí una pasarela, ni un desfile de modas transitorio, para lograr un cargo.

Hemos vivido 44 años de relativo hedonismo, con políticos de muy buena imagen, muy bien asesorados en «marketing», de lenguaje políticamente correcto, que lo que hicieron, unos más, otros menos, muy pocos nada, fue atracar al país, junto a sus amistades, a tal punto que provocaron el surgimiento del narcoterrorismo, autodenominado socialismo del s. XXI, que destruyó el Ecuador desde sus cimientos y lo sigue corroyendo.

Creo que es una imagen del pueblo. El pueblo que reacciona con dignidad, es la auténtica en este momento de la historia. La «buena imagen» ha servido para robar, para corromper, para prostituir, para desbaratar la incipiente democracia reconstruida en los 80.

Es hora de austeridad, de trabajo estructural profundo, de arremangarse, de usar ropa de fatiga, de ensuciarse las manos y los pies, para empujar el carro de la historia, atascado en el pantanal que nos conduce a la urbanización.

Es hora de empujar para la otra vía, sin dejar que el lodo salpique nuestro espíritu de respeto a Dios, la vida, la libertad, la familia, la propiedad y la Patria, que es lo que nos fortalece e impulsa a seguir, independientemente de la «imagen» que transmitimos, en el cumplimiento de nuestro cometido.

A esta altura de mi vida, pintarme el cabello, cambiar de look, para aparentar «juventud», usar ese adminículo que parece pedazo de horca colgada, de colores sedosos, denominado corbata, en lugar de pañoleta y pañuelo de pecho, dejar de usar botas, por agradar a una audiencia temporal.

Es dejar de ser como soy, para aparentar lo que no soy.

Creo que es todo lo contrario, hay que destacar esa actitud y personalidad que sincretiza al joven quiteño, amontubiado con los años, que hace parte de lo que representa la ecuatorianidad.