Opinión

Amores ¡Libertad!

Dr.  Orlando Amores Terán/Quito

 

NADA ES GRATIS.

LAS NECESIDADES NO CREAN DERECHOS. Hay que trabajar, ahorrar e invertir para superar la crisis.

El Ecuador se enfrenta a una grave reducción de ingresos, los agricultores no hallan mercados para su producción, porque no hay políticas de comercio exterior, las familias observan cómo sustraen sus ahorros a través de impuestos, tasas, multas, contribuciones, matrículas, certificados, permisos, regulaciones excesivas, para desperdiciarlos en burocracia improductiva, viajes innecesarios, propaganda estatal triunfalista, engañosa, bienes suntuarios, desestimulando el emprendimiento, la inversión. Lo más catastrófico, el 61% de la población está empobrecida. De ese porcentaje, el 14% está ubicado en la extrema pobreza, sobrevive con un dólar diario, mientras el 47% sobrevive con 90 dólares al mes.

No obstante esta desgarradora situación, existen unos 500.000 burócratas que ganan sueldos de 1.000 a 4.000 dólares mensuales, mientras una gran cantidad de ciudadanos están desocupados, pese a que del 2007 al 2017 el Ecuador transitó por la década de mayor bonanza petrolera e ingreso fiscal en toda su historia, habiéndose despilfarrado 310.000 MUSD, de los 400.000 MUSD de ingresos, porque solo se gastó 90.000 MUSD en obra pública mal hecha y con sobreprecios de hasta el 70%, dicho por Pólit, el Contralor de la década infame.

El Estado es una construcción jurídica que debe actuar como una entidad económica eficiente, ello significa que, respecto de los dineros de los contribuyentes, debe asumir la actitud de un mandatario de negocios ajenos, cuya responsabilidad debe obligarle hasta por la culpa levísima, para justificar su presencia como organización política, puesto que la economía sana, realista, rechaza las ficciones populistas, por engañosas e irresponsables, tales como: «donde hay una necesidad surge un derecho», «igualdad a través de la ley», «gratuidad de servicios».

De ahí se explica la situación del Ecuador, cuyos mandatarios en su gran mayoría actuaron con irresponsabilidad y no faltaron quienes, además, lo hicieron de modo ilícito, razón por la cual surgen tenues enjuiciamientos penales, utilizando el ordenamiento jurídico narco-Estatal, diseñado para favorecer el delito y proteger a los criminales, que si bien no evidencian todo el perjuicio ocasionado, al menos permiten hacernos una idea de la atrocidad de sus actos.