Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

DESGASTE  PARECE DISEÑADO POR EL NARCOTERRORISMO

 

A las FFAA le han asignado varias tareas que no son inherentes a su formación y empleo: control interior en cárceles, control en minas e hidroeléctricas.

El control exterior de las cárceles lo hace la Policía Nacional. El SNAI no realiza ninguna función.

Todo aquello expone a la fuerza armada a que se contamine.

Además, hacen patrullaje en ciudades, otros grupos hacen control de armas.

Los soldados trabajan fuera de provincia doce días y tienen cinco días de franco.

Si estuviesen en guerra interna declarada contra el narcoterrorismo, saldrían de las cárceles, de las minas, de las hidroeléctricas, dejarían las funciones de guardianía, realizarían operaciones tácticas de combate, para las que están entrenados.

Este desgaste a las FFAA parece que hace parte del plan macabro narcoterrorista original, que comenzó en 2008 con la expulsión de la Base de Manta, la destrucción del servicio secreto del CCFFAA; continuó el 2009 con la eliminación del GAO y la UIES; el 2010 se concretó con el desarme de los servicios de inteligencia del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Policía Nacional, la creación de un servicio de espionaje político denominado SENAIN; el 2011 desfinanciaron al IESS, ISSFA, ISSPOL; el 2012 impusieron a través del Código Orgánico Integral Penal, el garantismo, para proteger al hampa común y política, prohibieron el porte de armas a la población civil, dejándola inerme, a merced de asesinos, violadores, ladrones, secuestradores, extorsionadores.

El resultado, una fuerza armada extenuada, mal alimentada, desmotivada.

Muchos esperan cumplir 20 años de servicio y pedir la baja. Algunos inclusive saldrán de la institución, apenas concluyan los estados de emergencia; no es un dato insignificante, son tres mil militares, dispuestos a abandonar una institución que el narcoterrorismo internacional la ha minado sistemáticamente, sin que ningún mandatario, ni alto mando, hagan nada efectivo, para restituir su anterior prestigio, tradición y organización que nos permitió encarar conflictos internacionales con éxito.

No debemos olvidar que la fuerza pública es la columna que vertebra la Nación, si la destruyen, socavan los cimientos de nuestra República que es lo primero que hace el narcoterrorismo, para instaurar sin ningún obstáculo, narcodictaduras (Cuba, Nicaragua, Venezuela) y narcoestados (Ecuador, Bolivia, próximamente Colombia, si su fuerza armada no reacciona).