Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

 

BALAS DE MADERA

 

La esperanza es la buena yerba en la que se nutre el caballo de nuestra conciencia social, que nos lleva a cabalgar por el sendero del civismo.

Para erigir un país libertario, es necesario construir doctrina libertaria. La indiferencia por las ideas libertarias es parasitismo. Hay que honrar la mentalidad intuitiva que nos conduce hacia la libertad.

Debemos estar preparados para la guerra interna. A la población civil se le debe autorizar el porte de armas, sin otro requisito que el certificado de no tener antecedentes penales, y de no estar vinculado al narcoterrorismo.

La fuerza pública debe entrenar día, tarde y noche, con sol, frío o lluvia. No puede gastar la munición letal, han de entrenar utilizando cartuchos con proyectiles de madera.

Tuvimos que combatir contra el enemigo externo en Paquisha (1981) y en el Alto Cenepa (1995). Nuestros soldados fueron insuperables. Pero siempre debemos estar atentos a la presencia del enemigo interno siniestro, que es mucho más artero, traidor, por tanto, más difícil de combatir y mucho más peligroso para la libertad, porque convive entre nosotros, infiltra organismos estatales, asociaciones, sindicatos, colegios, universidades. Su canallesco antipatriotismo, supera nuestra vocación por la Patria, obedece a consignas extranjeras, cuenta con financiamiento.

Debemos advertir a nuestros hijos sobre su presencia nefasta para la libertad.

Nuestros hijos y nietos deben entender que no heredan la libertad, la deben procurar, proteger y luchar por ella, todos los días, en cada situación que depare su existencia, porque el estatalismo está arraigado en mucha gente, de diferentes estratos sociales, que comparten un espíritu sometido, complaciente con el poder, subordinado, acomodaticio, proclive a la servidumbre.

Esas inconductas hay que romperlas, para edificar un país libertario.