Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

EL SINIESTRISMO LACAYO DEL «IMPERIO»

 

«Todo lo que el Estado tiene, lo ha robado». Nietzsche.

Detrás del reclamo social «progre» de mayo 68 en Francia, estuvo el millonario financiamiento de la Reserva Monetaria de EE. UU., para sostener la revuelta; porque deseaba castigar al general de Gaulle, quien días antes, les devolvió los dólares que tenía Francia y les exigió que los cambien por oro, toda vez que la valoración del dólar en aquella época era equivalente al valor del oro. En 1971, EEU suspendió temporalmente la convertibilidad del dólar a oro.

Durante la década infame 2007-17, el narcoterrorismo dejó al Ecuador, económicamente, en el puesto 156, entre 179 países.

Contrariando el falso patriotismo de los siniestros, la dolarización de mercado nos benefició a los ecuatorianos, desde 2000 a 2008, porque impidió al hampa política emitir dinero inflacionario. Pese al intervencionismo del narcoestado desde 2008 a 2024, la dolarización ha mantenido a flote al país.

En 2015 se lanzó la Agenda 2030 y se firmó el Acuerdo de París; dos programas liberticidas que se impulsan argumentando el calentamiento global, al que adhieren emocionados los siniestros, y toda la caterva del nuevo proletariado.

Los narcoterroristas de Nicaragua, Cuba y Ecuador, lacayos del «imperialismo», del globalismo, inclusive se jactaron de haber cumplido 20 de los 21 puntos del Milenio 2000, un estándar mayor que el acordado. No hay ninguna duda que son serviles del «imperialismo», al que tanto denostaron, hasta la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, cuando principió el fin del comunismo y el surgimiento del neoproletariado que lo constituyen no los obreros y trabajadores del comunismo ortodoxo, sino: supremacistas indigenistas, satánicos, ambientalistas, ateos, antifaz, pedófilos, progres, LGTBs, femimarxistas, animalistas, abortistas, extincionistas.

Como todo el siniestrismo amoral, niega las virtudes de la libertad del mercado, se concentra en crear conflicto entre ricos y pobres y en exigir «igualdades», en donde debería existir una concertación, para revolucionar las relaciones sociales, a través de la utilización de instrumentos que permitan el desarrollo humano, en beneficio general, porque siempre habrá diferencias, entre los diversos niveles de riqueza, que no necesariamente comportan pobreza.

Debemos entender que el estatalismo es perverso.