Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán /Quito

 

PERDIÓ EL PAÍS TIEMPO Y DINERO

 

Pese a ser interpretada como «favorable» la consulta de popularidad, para el régimen. El sí, le trae serios problemas:

Para cuando entren en vigencia las normas jurídicas, aprobadas (tres meses); subirán el gas, los productos de primera necesidad, los pasajes; seguiremos sin luz, sin agua, hasta cuando a pretexto del «sabotaje», el hampa política realice negociados con «barcazas» extranjeras, para atender la demanda de electricidad, porque no dio mantenimiento a las centrales hidroeléctricas, apenas asumió el mandato.

La criminalidad se habrá incrementado, pese a la presencia de la fuerza pública; no habrán «extradiciones» masivas de los delincuentes.

Pese al «endurecimiento de las penas», el crimen aumentará, porque las garantías penales y los derechos humanos se seguirán aplicando a favor del hampa común y política, puesto que la estructura criminal del narcoestado sigue intacta.

Debemos comprender que para que una norma jurídica surta efecto, la sanción hay que multiplicarla por la probabilidad de que atrapen al infractor.

Veamos un ejemplo: supongamos que hemos impuesto como sanción, la pena de muerte, para los delitos de asesinato, terrorismo y violación. Pese a ser la sanción más drástica, si la probabilidad de que le atrapen al infractor es ínfima, el asesinato, el terrorismo, la violación, seguirán cometiéndose; porque el sistema está corrompido, el hampa política y común cooptan el narcoestado; en consecuencia, la sanción por drástica que sea es ineficaz.

Más temprano que tarde se darán cuenta que de nada sirvió gastar 60 MUSD que los hubiesen empleado en el mantenimiento de las hidroeléctricas.

El tiempo devela el cinismo, pone al descubierto el engaño. «Factum est, nihil mutatum». Hecho está, nada cambió.

En cambio, si ganaba el no, el régimen tenía pretexto para culpar a la oposición por su fracaso. Hoy, tiene que asumir la mediocridad e ineficacia de su propuesta, porque no elimina la causa de nuestros problemas, al contrario, deja intacta la estructura narco-Estatal vigente.