Opinión

AMORES ¡Libertad!

Orlando Amores Terán/Quito

 

EL ENGAÑO TIENE HISTORIA

 

Cuando un comunista, un narcoterrorista, un siniestro, un «progresista» dice no, es sí. Cuando dice sí, es no.

Un ejemplo nos permitirá entender como manipulan a la población.

En 1944 se creó el Fondo Monetario Internacional (FMI), una institución de inspiración estatalista pensada para socavar la soberanía de las naciones, para esclavizarlas a través de regímenes inmorales, criminales, antipatria; que endeudan a las naciones sin preguntar si se les autoriza hacerlo.

Harry White (espía ruso desde 1935, reclutado mientras trabajaba como funcionario del Tesoro estadounidense) y John Keynes (apóstol del estatismo y de la inflación; quien afirmó que su concepción (el FMI), «es mucho mejor aplicada en un sistema estatista que en un sistema de libre concurrencia»); Estos dos son los fundadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).

No obstante, los «progresistas», el siniestrismo, atacan de modo agresivo al FMI y al BM, pese a ser instituciones concebidas por el siniestrismo internacional, para destruir las economías de libre mercado.

Cumplen la consigna de desinformar, agreden a dichas instituciones, en la seguridad que la estupidización generalizada, provocará la reacción contraria: Ser «progresista» es atacar al FMI. Ser de derechas es apoyar las políticas del FMI.

Cuando investiguemos y formemos nuestro criterio con autonomía, sabremos distinguir el engaño del siniestrismo.

Mientras estamos preocupados por la consulta de popularidad del irresponsable régimen, hemos desatendido la defensa externa, pese a que tenemos un enemigo, vinculado al narcoterrorismo internacional en ejercicio de mandato en Colombia, que carece de escrúpulos y puede crearnos un conflicto de falsa bandera.

Por ello, hoy, ni el sí, ni el no, cambian la estructura narco-Estatal vigente que es lo que les interesa, y esconde el discurso contrario a la consulta, para mantener inalterado el narcoestado, causante del desangre ético, económico y social del país, del cual se nutre el hampa tanto común, como política.

Votar sí, refleja la poca comprensión de la realidad histórica.

Dios salve a la Patria, de la mentira, irresponsabilidad y traición.