Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

NUEVO ORDEN ENERGÉTICO

 

Luego de la II Guerra Mundial, controlar y mantener geo poder energético y alimentario fueron requerimientos que definieron una reorganización mundial, a través de alianzas.

En consecuencia, la III Guerra Mundial se concretó con la denominada Guerra Fría, desde 1947, hasta el 9 de noviembre de 1989; fue provocada por el reparto de la II Guerra, que bipolarizó la geopolítica en dos bloques y suscitó una gobernanza autárquica bipolar. La OTAN integrada por EE. UU. y sus aliados; y el Pacto de Varsovia conformado por la URSS y sus satélites. Manifestaciones de la III Guerra son: guerra de Indochina 1946-54; revolución sandinista 1979-90; guerra de Irak e Irán 1980-88; guerras en Chechenia 1994-2009, entre otras. La IV Guerra Mundial se inauguró con el ataque a EE. UU., el 11 de septiembre de 2001, lo cual estremeció el poder unipolar de que gozaba EE. UU., a partir del derrumbe de la URSS, 1991. Expresiones de la IV Guerra son: guerra de Irak 2003-11; derrocamiento de Gadafi 2011; guerra de Ucrania 2022, entre otras.

En la actualidad, seremos parte de guerras económicas regionales, ocasionadas por la penetración de «petroyuanes», en perjuicio de «petrodólares», en base a una nueva reorganización mundial, a través del surgimiento del BRICS, 2009-2010, al que adhiere IBSA, 2004, un Eje de geo poder, en defensa de «intereses del Sur».

Hay que entender que el petróleo, sigue siendo la principal moneda energética del Planeta, pese a los criterios del eco pobrismo que en Ecuador pretende ocasionar un grave perjuicio. Frente a esta reorganización del geo poder mundial, el G2: EE. UU. y la Unión Europea, no desean perder la hegemonía del dólar, máxime cuando se avecina una era de expansión económica por la prospección de yacimientos de cobalto, níquel, litio, uranio, en Hispanoamérica.

Para encarar esta arremetida, tenemos que crear un Fondo Nacional de Riqueza, basado no en monedas, sino en oro. Hay que crear una Banca de nuestros Recursos Naturales, para negociarlos por su valor de mercado en dólares, pero cobrados con su equivalencia, en oro.