Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

NO SON LAS PERSONAS, ES EL SISTEMA.

POR ESO NO ACERTAMOS

 

No es un asunto personal. Es el sistema narco-Estatal que está construido sobre una gran hipocresía, en base a corrupción generalizada, control de medios de comunicación, propaganda triunfalista, engañosa.

La actividad del hampa política se basa en la capacidad para corromper a las masas con la compra de votos, ofreciéndoles «derechos» al trabajo, a la vivienda, a la seguridad social, a la educación, a la salud; identificando grupos sociales de presión a los que les otorga privilegios, subvenciones, «obras». Todo ésto, con cargo al dinero que sustrae del ahorro de los contribuyentes.

Pero cuando los ciudadanos comunes piden que no se critique a un mandatario mentiroso y traidor, porque «todos han mentido», y con ese argumento se le justifica; debemos ponernos a pensar seriamente, en la sociedad que estamos construyendo. Es similar a los amorales aforismos:

«Todos roban»; «no importa que robe, mientras haga obras»; el peculado es «error de buena fe»; el sobreprecio es «sobrecosto»; el cohecho es «acuerdo entre privados»; la extorsión es «contribución voluntaria»; el prevaricato es «justicia revolucionaria».

Una sociedad fundada en la falacia, el servilismo, el robo, está condenada a diluirse entre el hampa y la corrupción.

Una sociedad en la que estamos conscientes de que el hampa política miente, no obstante, la mayoría manifiesta su deseo de que nos siga engañando; no construye un país, sino una inmensa cantina, llena de sujetos que hacen de la mentira una religión embriagadora, a tal punto que en su desvarío consideran al «populismo» la mayor amenaza para la democracia. Ni siquiera se percatan que la democracia «per se», es populista. No existiría tal «democracia», si no nos hiciera creer que, en las próximas elecciones, cambiará nuestra existencia, eligiendo otra vez, a los mismos vinculados al hampa política cortoplacista.

Presenciamos de este modo, la ignorancia e infantilización de las masas, la estupidización de las supuestas «élites» prebendarias, serviles al poder de turno.

A este respecto Thomas Jefferson hace doscientos años advirtió: «Los funcionarios tienen propensión a mandar sobre la libertad y la propiedad de sus administrados. No existe una garantía para éstos, sino en el pueblo mismo. El pueblo no puede estar seguro, sin información. Donde la prensa es libre, todo está seguro».