Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

PAÍS SIN TIMONEL

 

No hay «Estado centralista».

Lo que se instauró en Ecuador a través de Constituyente, fue una estructura de narcoestado que coopta el poder en un nuevo organismo estatal, denominado Función de Transparencia y Control Social, a través de su órgano ejecutor, el CPCCS que mediante delegados de las cinco funciones, designan todas las autoridades, en base a ternas propuestas por el mandatario de turno.

Ello comporta concentración de poder.

La inexistencia de división de funciones estatales impide instituir

una Constitución (Art. 16 Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano). No hay Constitución, si no existe división de funciones.

En Ecuador, desde 2008, por la estructura narco-Estatal de cooptación, lo que está vigente es la Carta Chávez, similar a la de Venezuela, Cuba, Bolivia.

Además, no existen partidos políticos civiles, cívicos. Lo que el «Código de la Democracia» designa como «organizaciones políticas», son clubes electorales subsidiados por el Estado.

Al no existir partidos políticos civiles, cívicos, independientes, no subsidiados por el Estado, no hay democracia, porque la designación de quienes representarán a los ciudadanos, la hace el dueño del club electoral, dependiendo de intereses bastardos en relación con lo que conviene al bien común.

Mientras no entendamos que la causa de todos nuestros problemas actuales se incuba en el narcoestado, porque somete a la población a leyes diseñadas para favorecer el delito, proteger a los criminales, anteponiendo los derechos humanos y el garantismo penal de los delincuentes y terroristas, al interés general de la sociedad ecuatoriana, de sus instituciones y de las víctimas. No vamos a salir del atolladero en el que nos encontramos, porque nos concentramos en los efectos (inseguridad, corrupción, fraude electoral, injusticia, impunidad), generados por el narcoestado que es la causa y pretendemos atacar la inseguridad, la corrupción, la impunidad dejando intocado el sistema narco-Estatal que se concentra en las funciones, instituciones y regiones creadas en Montecristi.

Solo cuando desarmemos el narcoestado podremos encarar los problemas económicos, sociales, educativos, etc. Antes de destruir la estructura narco-Estatal, toda propuesta aislada, es inservible.

Si no cortamos la cabeza a la serpiente, lo que hacemos es arrancarle algunas escamas, que vuelven a regenerarse con más fuerza.

Por tanto, no es cuestión de acercarse a un mandatario, si éste no entiende cual es la situación jurídica del país, peor aún si está en precampaña electoral.

Debemos exigirle que asuma el rumbo adecuado para impedir la cubanización del Ecuador, o asumirla nosotros ante su irresponsabilidad.

Aspiro haberme hecho entender.