Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

MENOS ESTADO = LIBERTAD, BIENESTAR

 

Es nuestra obligación exigir menos Estado, caso contrario perdemos gradualmente nuestro modo de vida, nuestra libertad, nuestra familia, nuestra propiedad.

El Estado es una construcción política que, en cualquier ideología, se organiza para robar y someter a la población.

¿Se han puesto a pensar si son dueños de su casa? ¿Es suyo su auto? ¿Es de su propiedad su salario y renta? ¿Usted decide qué valores y qué educación deben recibir sus hijos?

La respuesta es un rotundo NO. Sin embargo, el sistema nos masifica, que ni pensamos en estas situaciones y las consideramos «como todos», normales.

La realidad es que mientras permitamos que nos cobren «impuesto a la renta», lo único que tenemos sobre nuestros bienes, es el usufructo, porque los bienes son del Estado ratero que nos cobra una renta por su utilización, pagamos por nuestra casa, taller, oficina, almacén, restaurante, finca, plantación, industria, avioneta, auto, motocicleta y triciclo.

Al Estado hay que exigirle auditoría y reingeniería en petróleo, minería, telefónicas, salud, educación y seguridad social. Hay que exigirle que elimine el adoctrinamiento estatal, denominado «educación pública»; que implemente el sistema de vale para obtener el servicio de desarrollo de la inteligencia y de salud; que implante el sistema de capitalización de la seguridad social, que elimine el actual sistema de reparto; que instituya el sistema de trabajo carcelario, en recolección y procesamiento de basura, mediante salario, no podemos seguir subsidiando el crimen.

Si no restringimos el Estado al servicio de justicia civil, penal, administrativa, electoral; a la seguridad interna, externa; a las relaciones internacionales y de comercio exterior, a través de un único impuesto indirecto, IVA; seguirá prosperando su monstruoso sistema de corrupción.

A este respecto el manco Álvaro Obregón, al iniciar su segundo mandato como presidente de México (1924) afirmó: «Voy a ser el presidente más honesto, porque solo robaré con una mano.”; mientras del mando militar que no estaba con él, decía: «No hay general que resista un cañonazo de 50.000 pesos.» Del mismo modo, Jhon Calhoun, vicepresidente de EEUU (1825-32), un siglo antes, expuso en su libro Disquisición sobre el gobierno: «… nada hay más difícil que equiparar la acción del gobierno con los intereses de la comunidad… Puesto que cuanto mayores son los impuestos… mayores son las ganancias de unos y la pérdida de los otros… una parte de la comunidad puede ser aplastada… por medio de la perversión sistemática del poder fiscal y los desembolsos con el propósito de engrandecer y fortalecer a una parte de la comunidad a costa de la otra…»

Ya es hora de ponernos de pie y exigir cambios estructurales, no ser complacientes con el sainete preelectoral.