Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

EL RÉGIMEN DEBE ESCUCHAR

 

De 2000 a 2008, la velocidad anual del dinero fluctuó entre 7 y 8 veces, por la aplicación del «método de eficiencia monetaria», implementado por un equipo de economistas liderado por el Dr. Alfredo Vergara.

Durante la década infame, desde enero del 2009, por el intervencionismo estatal, producto de la concepción «socialista del s.XXI», dicha velocidad decayó. Actualmente fluctúa entre 3 y 4 veces al año, según el análisis del Dr. Vergara, razón por la cual, el régimen debería disponer al Banco Central que retorne al «método de eficiencia monetaria», en lugar de fijar arbitrariamente las tasas de interés. Nos informa, además, que podría aumentar el índice de velocidad del 3.5 al 4.5 anual, dentro del presente año, aumentando la capacidad de gasto de la sociedad, en al menos 30.000 MUSD; que ello provocaría un incremento anual de 3.600 MUSD; lo que comporta una recaudación de casi el triple de los 1.300 MUSD que intenta aumentar, incrementando 3 puntos al IVA; lo cual lo vuelve innecesario.

El régimen debería tener la decencia de agradecer que le hagan el trabajo sin ningún costo; debería comprender que carece de infalibilidad, que debe dejar de ser simplemente reactivo, que debe planificar la recuperación del Estado de derecho, desarmar el narcoestado, instituir la dolarización de mercado. Cualquier otra medida adoptada de modo aislado, no pasará de ser mero relumbrón, engaña bobos, carente de efectividad, porque está atacando los efectos, no la causa de nuestros problemas que es la estructura jurídica de narcoestado oclocleptocrático.

Sin embargo, hay personas que le siguen aplaudiendo, sin ningún discernimiento, por las medidas reactivas de precampaña electoral, mientras todo sigue igual, camino a la cubanización. Recién nos daremos cuenta cuando concluya el sainete de la supuesta guerra que nunca la declaró   -porque no es lo mismo «reconocer que hay un conflicto armado» a declarar guerra interna-, y el narcoterrorismo contraataque con todo el arsenal de armas jurídicas que cuenta a su favor, dentro de la estructura constitucional narco-Estatal que sigue inalterada.