Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

 

IMPUESTO PROGRESIVO: UNA ESTUPIDEZ MARXISTA

Marx, en el «manifiesto comunista» de 1848 pone énfasis en la destrucción de lo que él denomina capitalismo, a través del «impuesto progresivo».

El neocomunismo y ahora el narcoterrorismo, autodenominado socialismo del s.XXI, desde su torpe perspectiva igualitaria, considera que: «el que tiene más, debe pagar más». El igualitarismo es una estupidez, como toda la «deconstrucción cultural» subyacente en estas teorías impulsadas por el siniestramos, porque la igualdad altera la división del trabajo, por tanto, la interrelación social. Debemos entender que todos somos distintos, que no existe igualdad en la Naturaleza. En la diferenciación se fundamenta nuestro progreso económico, social, cultural, moral. Sería catastrófico que todos tuviésemos las mismas habilidades o los mismos gustos o las mismas valoraciones morales. No podemos imaginar una sociedad donde todos seamos abogados, a todos nos guste el judo, todos seamos amorales. No habría economistas, agrónomos, nadadores, tenistas, todos practicaríamos aberraciones sexuales.

Todo impuesto es la sustracción de nuestros ahorros a través de una ley. Pero el impuesto progresivo es más nocivo, es regresivo, porque el robo (impuesto) progresa en la medida que aumenta el objeto a sustraerse, ello obliga a reducir la inversión, que termina afectando a los estadios sociales cuyos salarios dependen de esa inversión. Sin capitalización, no hay inversión, sin inversión no hay trabajo, sin trabajo no hay salario. ¿A dónde regresó la afectación de la estupidez marxista del impuesto progresivo? A los estratos medios y bajos, a los que más afecta. Lo cual es diferente al impuesto proporcional, convencionalmente aceptado, por ser «equitativo», porcentual, en la sustracción del ahorro. Además, el impuesto progresivo afecta la movilidad social, elimina el ascenso social que permite que quien sirve con bienes de mejor calidad y precio, se mantenga y ascienda. Comporta un regresismo a la edad media, donde quien nacía pobre moría pobre y viceversa. Finalmente, el impuesto progresivo está orientado a golpear más, a través del fisco, al quien rinde más, lo cual es estúpidamente desestimulante.

Debemos luchar para que la igualdad siempre sea ante la ley, no a través de la ley, ello comporta imposición, homogenización postiza, alteración; en consecuencia, abuso.