Opinión

AMORES ¡Libertad!

Dr. Orlando Amores Terán/Quito

 

ASÍ SURGE EL HAMPA POLÍTICA

El Estado es un concepto político, referido a una organización burocrática, que cuenta con atribuciones y órganos que conforman el gobierno de una Nación.

Por tanto, el Estado, no somos nosotros, los ecuatorianos. Son las instituciones y la burocracia estatal que se sostiene con la sustracción de nuestros ahorros, a través de 68 extorsiones, denominadas «impuestos», que hasta el 2006 eran 22.

Por ello, las empresas estatales generalmente son ineficientes, porque no hay un propietario que pierda el dinero invertido, y responda por el mal manejo de la empresa.

Si la empresa estatal pierde, perdemos todos los contribuyentes asociados al Estado y ningún burócrata se obliga por el costo de responsabilidad que comporta esa pérdida. Ahí surge el hampa política, que la conforman quienes se benefician de los cargos estatales y prosperan de los «negocios» que hacen con los bienes de la Nación ecuatoriana, sin asumir responsabilidad por sus pérdidas.

El modo de eliminar al hampa política es dejar que el sector privado, en un ambiente de libre competencia, otorgue bienes y servicios al menor costo y de la manera más eficiente, de acuerdo al valor del mercado.

La intervención del Estado en el otorgamiento de bienes y servicios que los puede realizar el sector privado, de manera más eficiente, al costo del mercado libre, es corrupción, porque nosotros, la Nación ecuatoriana, admitimos y toleramos la organización estatal, para lograr seguridad y justicia, no para que haga «negocios» con los cargos estatales y los recursos nacionales.

Hay que mantener el empleo estatal, congelando salarios a la burocracia; dejar de endeudarse para gastar dinero no disponible; reducir regulaciones, autorizaciones, permisos, matrículas, patentes que estimulen el emprendimiento, la inversión y el empleo; rebajar la carga impositiva, especialmente a empresas tecnológicas y de desarrollo agrícola, acuícola, pecuario y de vialidad rural; mantener la dolarización de mercado, eliminando el intervencionismo estatal; desregularizar el régimen laboral; invertir en investigación y desarrollo.

El actual modelo rateril, dilapida los recursos de la Nación, para sembrar votos, lealtades y consolidar el narcoestado oclocleptocrático.